chavo tatuajes en el mar con sombrero

No tengas miedo y atrévete a vivir.

Todos, a lo largo de nuestra vida, vamos coleccionando buenos y malos momentos. Me gusta más llamarlos cómodos e incómodos porque “bueno” y “malo” son términos relativos que van modificándose conforme vamos adquiriendo una distinta comprensión de las cosas. Cada situación que enfrentamos va construyendo nuestra personalidad y esta, a su vez, va dándole forma a nuestra realidad.

Cuando la información, el criterio que tenemos para asimilar la vida no nos lleva a un entendimiento de ella, a una liberación, a un aprendizaje, nos vamos enfermando por dentro. Nuestra energía se va contaminando poco a poco y empieza a generar problemas. Me gusta más llamarlos “inconvenientes”.
Sabemos que las emociones negativas dan origen a enfermedades, pero lo que también sucede es que cuando no aprendemos de una situación, esta vuelve una y otra vez. Y no es ningún castigo ni mala suerte. Simplemente es ocasionada por un patrón de conducta que repetimos, que no hemos sanado o un conflicto que no se ha liberado y seguimos manifestando sin darnos cuenta.

Lo que tenemos que hacer es atrevernos a vivir, a experimentar de todo en la vida. Es la única forma de aprender a conocernos, a descubrirnos y a decidir el rumbo que nos acomoda y queremos tomar.

“Nada sucede nada más porque sí”.  Toda situación que se cruza en nuestras vidas es perfecta para cada uno de nosotros. Es justo lo que necesitamos en el momento para dar un paso adelante. La actitud con la que decidimos tomar la vida es la que determina si una persona es feliz o no lo es.

La felicidad es una decisión, no un accidente ni producto del azar.

Ahora, esto no significa que hayamos nacido limitados. Pero eso si, cada quien tenemos una misión diferente que cumplir, una tarea distinta. Pero en cuanto la terminamos, podemos salir a recreo.
Es normal vernos por momentos afectados por situaciones difíciles, lo que ya no es correcto o conveniente es quedarnos atorados en ellas. El odio, el rencor, el orgullo el dolor, son emociones que nacen de la ignorancia, del ego, de nuestras limitaciones, de nuestras resistencias.

 No hay nada equivocado en esta vida, aunque cueste trabajo entenderlo. Toda creencia es válida, pero si las ideas con las que vivimos no nos hacen sentir libres y felices y tampoco se lo permiten a los demás, entonces significa que a nuestra creencia le hace falta información. La mejor forma de sanar emociones es permitiéndonos experimentarlas y observarlas muy bien, es permitiéndonos ser quienes somos sin ponernos etiquetas, sin juzgarnos y por lo mismo, sin juzgar a los demás.

A veces creemos que las mujeres son más susceptibles a caer en el resentimiento y el dolor, pero no es así. El hombre tiende más a guardarse las cosas, a tragarse sus emociones y por lo mismo, a incubar mucho más frustración y coraje.

Vámonos por hoy, dejando algo muy claro:

No puedes ser libre negando una parte de ti.

Si quieres sentirte mejor, es necesario que te perdones absolutamente todo lo que en un momento no pudiste por no haber podido comprender.

¡Tómate la vida a gusto!

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2 Comentarios

  1. Anónimo
    18 octubre, 2014
  2. felipe
    25 abril, 2015

¿Cómo ves?