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Mujeres y hombres: ¿Quién sabe ser más fiel? ¿Fiel a quién?

 

Si el mundo gira, la vida cambia y por lo mismo vamos cambiando también nuestra forma de pensar y de sentir, entonces debemos decir que siempre debemos estar renovando nuestra fidelidad.

¿Cuánto tiene la vida que mostrarnos? ¿Cuántas vivencias tiene para regalarnos y hacernos entender que el corazón nunca engaña?

El corazón nos lleva por un camino misteriosamente perfecto para cada quien. Nos enfrentamos a tantas situaciones y lo único que quieren decirnos es que confiemos en nosotros mismos, que todo lo que soñamos existe y es sólo cuestión de saber esperar sin dejar debilitar la ilusión y el sueño.

“Vivir es el maravilloso juego de atrevernos a ensuciarnos las manos…”

Sólo quien se atreve a tocar el lodo comprende que no es parte de sí mismo.

Quien conoce la verdad es porque ha mentido alguna vez, quien sabe de la libertad es porque ha llegado a sentirse preso, quien ama con toda el alma es porque conoce el desamor y quien valora y respeta lo que siente, sabe lo que es ser fiel.

“En realidad, sólo podemos serle fiel a alguien más si hemos aprendido a sernos fieles a nosotros mismos”.  ¿Y cómo se hace esto? Pues logrando congruencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.  Suena fácil pero creo que es la tarea más difícil que se le ha encomendado al hombre. Y a la mujer, ¡obviamente! Ja, ja, ja.

De pronto, llega un instante en nuestra existencia en el que nos hartamos de ser la consecuencia de nuestras debilidades. Pero esto no es algo de lo que alguien pueda convencernos, surge de manera natural para mostrarnos la evolución de nuestra forma de sentir y expresar amor.

Este tema no tiene nada que ver con moralismos, puritaneces ni prejuicios. La fidelidad creo que es congruencia, es sabernos apegar a un contrato.

Es tan común que nos sintamos lastimados porque nuestra pareja nos pinta el cuerno y es tan común también pintarlo nosotros, pero al final, esto es lo de menos porque  el acto sucede en el exterior. Lo más importante es lo que sucede dentro de nosotros.

“Ser fiel” creo que es simplemente la libertad de ser feliz cumpliendo un compromiso. 

Y personalmente pienso que esto es algo que debe surgir de manera natural, no debe ser algo forzado, porque de ser así, entonces estaríamos cometiendo la más grave infidelidad con nosotros mismos. Cada pareja debería escribir su propio contrato y crear sus propias cláusulas basadas en sus intereses y prioridades.

Cada pareja puede tener un contrato diferente pero no nos engañemos, en una pareja las dos partes deben seguir el mismo.

El amor nos hace perdonar y la experiencia debería hacernos ver que todos podemos flaquear y darnos un buen resbalón. Sin embargo, cada uno sabemos hasta dónde podemos estirar la liga sin lastimarnos.

Si el mundo gira, la vida cambia y por lo mismo vamos cambiando también nuestra forma de pensar y de sentir, entonces debemos decir que siempre debemos estar renovando nuestra fidelidad.

“Todos somos el resultado o la consecuencia de acciones pasadas, todos somos una extensión de nuestra infancia, todos somos diferentes”.

Unos tenemos bonita letra, unos somos cariñosos, otros somos fríos, unos somos  responsables, otros no lo somos, unos somos extrovertidos y simpáticos, otros somos introvertidos, unos sabemos ser fieles y otros no sabemos serlo… punto. Pero nada se mantiene igual para siempre.

“Nadie puede ofrecer lo que no tiene, nadie puede enseñar lo que no ha aprendido”.

Entonces, si conocemos bien a nuestra pareja, debemos saber cuáles son sus monerías y cuáles sus carencias, y si estando conscientes de esto podemos amarlo o amarla y ser felices juntos, maravilloso. Pero si sabemos que simplemente todavía no tiene o no aprende lo que nosotros necesitamos para ser felices, entonces no lo exijamos y mejor busquemos quien sí lo tenga.

Nunca es tarde para volar, nunca es tarde para volver, lo importante es jamás permitir que la ilusión y el sueño puedan debilitarse.

Hay situaciones extrañas que suceden en nuestra vida siempre por una maravillosa razón, quizás no la que quisiéramos, pero si la que necesitamos en el momento.

Y después de todo lo que acabo de escribir, sólo quisiera terminar con una frase muy cortita que resuena en mi:

“Gracias por demostrarme que lo que sueño existe…”

@salvadornop

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