Las emociones, la droga del siglo XXI. Puedes ser adicto a la tristeza y no saberlo

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“Las personas podemos volvernos adictos a ciertas emociones como la tristeza y la alegría”. 

La psicología define emoción como un conjunto de respuestas psicofisiológicas de adaptación a estímulos del entorno; es decir, una emoción surge cuando una persona reacciona de manera subjetiva al ambiente generando un estado afectivo que se acompaña con cambios o síntomas en el cuerpo. Yendo más allá, las emociones resultan la bioquímica más sofisticada conocida hasta ahora.

El hipotálamo es la fábrica de emociones, allí se ensamblan los neuropéptidos correspondientes a cada emoción junto con sus neurotransmisores y son liberados al torrente sanguíneo a través de la glándula pituitaria. Recorren todo el cuerpo y afectan a todas las células y funciones vitales del organismo, por esto muchos sostienen que no tenemos emociones, sino que somos emociones.

Al ser químicas, aumentan la posibilidad de crear una adicción, así es, las personas podemos volvernos adictos a ciertas emociones como la tristeza y la alegría. La primera de estas sin duda es la ganadora, existe mucha más gente adicta a la tristeza que a la alegría; y aún cuando se puede pensar que la tristeza es un estado de ánimo terrible, a su vez resulta ser muy gratificante para quienes son adictos, ya que ciertas personas después de prolongados periodos de depresión encuentran este estado mucho más interesante que la alegría y aún cuando conscientemente nadie desea pasar por la depresión, el inconsciente en ocasiones busca generar estos sentimientos y emociones como una respuesta a cualquier estímulo externo o interno, es decir, no importa si lo que te pasa es positivo o negativo, el adicto a la depresión siempre buscará encontrar el lado mas obscuro de cualquier situación puesto que es mucho más fácil tolerar la tristeza sabiendo que en algún momento acabará a tolerar la alegría que durará solo un momento y genera mucho más miedo y angustia al perderla.

La buena noticia es que también podemos decidir ser adictos a emociones que dejen en nosotros estímulos positivos, como la alegría.

Y es que así como se busca lo negativo a cada situación, también se puede forzar a la mente a solo ver el lado positivo, esto generará emociones gratificantes y por tanto, al estar involucrada la química, ésta se encargara de transmitir la emoción a todo el cuerpo, consiguiendo somatizar este estado en la persona.

Recuerda que nosotros somos los responsables de nuestro estado de ánimo y que ya con solo tener la intención se puede cambiar. Busca generar emociones positivas desde tu pensamiento, recuerda que el cuerpo también se contagia de éstas.

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Estudié psicología, administración de empresas, habilidades gerenciales, coordinación de moda y escaparatismo. Trabajé como diseñador de interiores aproximadamente un año hasta que se me presentó la oportunidad de escribir y presentar mi primera conferencia. Tengo un año dando conferencias a empresas sobre formación de equipos de trabajo, motivación y superación personal a empleados. Soy terapeuta y me encanta la moda.