Salvador Nunez Tel Aviv

La vida loca en Tel Aviv. Léase sólo si se tiene cierto grado de locura.

Las buenas consecuencias de la gente loca…

Me levanto con un sol al que no estoy acostumbrado, en calidad de zombie camino a la cocina a prepararme un café bien cargado, saco una manzana, un yogurt del refrigerador y mientras me los voy comiendo veo que los demás siguen dormidos. Saco del cajón unos shorts, una camiseta y de la maleta unos tenis y unos audífonos. Me lavo la cara para terminar de despertar… ¡fuera lagañas y fuera yo!

Salí corriendo del departamento al gimnasio escuchando música nueva y tomando fotos en cada esquina, también videos para mi vlog. Al llegar, dije mi primer “Shalom” (hola) del día a la chava de la recepción. Me percaté de una energía distinta en el lugar, pero en la gente expresiones similares a las que veo en México. Resulta que ayer fue día de elecciones aquí en Tel Aviv, Israel, y ganó el partido de derecha, las ideas caducas, la resistencia, la religión sin cuestionamiento, la homofobia.

¡Ah! Entonces me quedó claro por qué detectaba cierta familiaridad entre los israelíes y los mexicanos.

Pero este post no es para clavarnos en ese tipo de locura sino ¡en la locura buena! Terminé mi rutina de pierna, me puse los audífonos de nuevo y a correr de regreso al depa a alistarme para irme a la oficina de Moovz, que es el motivo por el que estoy aquí.

Pero en el camino de regreso, el sol de mañana, el aire fresco, mi música nueva, las calles nuevas para mi y la gente diferente me pusieron del mejor humor. Diferentes costumbres, diferente forma de vestir, colores, idioma, moneda, antros, restaurantes, ligues. De pronto me senté en una banquita y me pregunté; Salvador: ¿Qué haces del otro lado del mundo corriendo tan temprano en la mañana, escuchando música y tomando fotos?

Sin duda, mi respuesta fue: “estoy siendo feliz”. Mi segunda pregunta fue: ¿En qué momento la vida decidió ponerte en este lugar para hacerte feliz? Y mi respuesta fue: en el momento en que yo mismo me atreví a tomar decisiones diferentes y hacer caso a mi locura aceptando la invitación a visitar esta maravillosa ciudad y a formar parte de un proyecto tan loco como yo, cuyo objetivo es brindar un espacio para que la comunidad LGBT pueda sentirse libre, cómoda, confiada, informada y conectada.

Haber dicho aquel día hace dos años que sí, expandió mi mundo, mis oportunidades y me puso aquí en este momento sintiéndome libre, sorprendido y lleno de nuevas energías. “Cuando nos regalamos la oportunidad de ser sorprendidos, todo cambia y crecemos”.

Ojalá todos hicieran más caso a su locura, se atrevieran, se arriesgaran, hicieran cosas nuevas. Esto sin duda los transformaría, les devolvería la sonrisa, la ilusión, les borraría la apatía y la manía de vivir quejándose de todo y resistiéndose a los cambios.

“Lo que se estanca, se pudre”. Así de fácil. Una persona atorada, un país estancado, al poco tiempo empiezan a apestar y al cabo de un rato, tienen que ser removidos para dar paso al cambio, a la evolución, a lo fresco, lo nuevo, al momento presente.

En fin, ya llegué a la oficina bien feliz y despierto después de darme un baño de agua helada (el único inconveniente es que con el frío, el asunto se te pone chiquito. Ja, ja). Y antes de empezar la chamba, decidí escribirles y contarles lo fresco, lo contento y lo expandido (porque ya todo volvió a su tamaño original) que me siento. Me gusta la aventura, lo nuevo, el cambio, la locura y la diversión. ¿Y a ti?

¿Has experimentado lo que sucede cuando haces lo que sientes, cuando te atreves a volverte loco y tomar decisiones?

Sentarte en una banquita situada al otro lado del mundo, verte rodeado de todo nuevo y sentirte libre, te saca una que otra lágrima de alegría de los ojos y te ayuda a convencerte de que “la vida es bella para todos los que se atreven a experimentar cosas nuevas”.

 ¡Shalom!

¿Nos seguimos?

Moovz

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2 Comentarios

  1. Anónimo
    18 marzo, 2015
  2. Anónimo
    18 marzo, 2015

¿Cómo ves?