pareja gay

La trampa que no te deja cambiar y ser feliz.

Todos estamos interesados en cambiar varios aspectos en nuestra vida, pero la mayoría de la gente se resiste a cambiar la fruta podrida que le da en la madre a todo.
El “ego” siempre se resiste a lo que sabe que puede liberarnos de él mismo. Te lo puedo comprobar:

De seguro ya estás pensando: “qué hueva, este ya va a empezar a evangelizar o soltarme un rollo mareador de lo que debo hacer”. No te confundas, tú no estás pensando eso. Son los mensajes que tu “ego” pone en tu cabeza para evitar que empieces a debilitarlo.
A mi me gusta vivir la vida fácil, práctica y sin mucho conflicto. ¿A quién no? Pero ¿cuántos estamos dispuestos a dejar de escuchar la voz del “ego” para dejar de estar atrapados en nuestras propias resistencias?
Es así de fácil:
“Queremos cambiar nuestra realidad y nos enfocamos en la consecuencia y no en la causa”.
Queremos cambiar nuestra vida y nos enfocamos sólo en lo material sin ponernos a pensar ¿qué es lo que ha hecho que esa materia exista o no exista en nuestra vida? ¿O acaso crees que las cosas suceden como por arte de magia y que todo es producto de la casualidad?
No. Absolutamente todo lo que existe tiene una raíz y esa es la mente, tu mente.
Sólo hay de dos: luz y oscuridad, positivo o negativo y nosotros decidimos siempre de qué lado cargarnos.

Vivimos invirtiendo energía para escribir nuestra historia. Cuando vivimos quejándonos, envidiando, odiando, robando
y maldiciendo, estamos invirtiendo nuestra energía en la negatividad, en lo oscuro y por lo mismo, eso es lo que generamos, lo que incrementamos en nuestra vida.

Cuando invertimos nuestra energía en la paciencia, la calma, la fe, la confianza, la libertad y el amor, entonces estamos invirtiendo, acrecentando nuestra energía positiva y los resultados siempre se disfrutan.
La vida se construye en base a nuestras decisiones y sólo hay de dos aguas: lo positivo o lo negativo. Entonces, suena facilísimo alcanzar la felicidad. Y en realidad lo es, lo único necesario es empezar a reconocer la voz del “ego”, en empezar a ver todo aquello que no nos gusta, en observar qué emoción, pensamiento o sentimiento es la que nos orilla a actuar, a tomar decisiones en nuestra vida. No importa lo grande o pequeño de la decisión. En muchas ocasiones, las decisiones pequeñas y “aparentemente” insignificantes son las que nos llevan a las mayores transformaciones. La vida está hecha de pequeños detalles, pequeños momentos, pequeños instantes de descubrimiento, chispazos de lucidez.
Aquí te va tu siguiente reto, tu siguiente decisión:
Tomar en cuenta y comprobar si lo que has leído es cierto o salirte de este blog, decir “qué hueva”, ignorar el texto y continuar tu vida como siempre.

Hay dos tipos de personas: las que se quejan y las que descubren el origen de su incomodidad y cambian.

Ahora, el “ego” no es malo, sin él jamás podríamos descubrir quienes realmente somos. Sin noche no hay día, son oscuridad no reconoceríamos la luz.

No culpes al gobierno, no culpes al presidente ni a las autoridades. Mejor obsérvate tú.
No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia, no digas más mamadas.
Tenía que cerrar con mi particular estilo, poco convencional para quienes hablan de bienestar.
Pero yo no soy convencional. Yo soy yo, estoy con quien quiero e invierto mi vida, mi energía como me da la gana.
¿Y tú?

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Un Comentario

  1. Luis
    5 abril, 2015

¿Cómo ves?