La reflexión detrás de una sorpresa que calienta demasiado…

 

No hay nada más rico que las sorpresas que puede darnos la vida cuando estamos sueltitos, dispuestos y cuando no le metemos tanto cerebro a las cosas. Y es que esta vida simplemente sucede y nos sucede cuando sabemos mantener una ilusión y no dejamos de creer en ella. Ilusiones….

Acaso existe otra cosa en este mundo? Algunas se cumplen, algunas no. Algunas nos gustan, algunas nos asustan, pero al final, todo siempre sucede y cada quien lo vive de manera distinta.

Te tiras al drama y te carga la chingada. Pero si simplemente dejas que las cosas sucedan, entonces puede llegar lo que esperabas. Reír, llorar, desear, abrazar, dejar ir, emocionares, entusiasmarse, dejarnos arrastras por nuestros más curiosos y morbosos secretos puede ser algo muy interesante.

A veces no se si la vida es la instalación más visitada y poco comprendida en un museo de arte moderno o si simplemente son las plastilinas del niño que hace su primera escultura en el kinder.

Lo importante es nunca dejar de desear y sentir. Y a mi que no me vengan con la historia de que el deseo es la raíz del sufrimiento. Eso se lo dejo a los lamas de los monasterios. Yo estoy hecho para enfrentar, disfrutar, reír, llorar y excitarme con mis propios deseos e ilusiones.

Cuando pretendí ser zen, deje de zen-tir. Y es lo más vacío e insípido que me ha sucedido…

Y todo este choro salió por un encuentro aparentemente Cool que se puede volver una recurrente obsesión.

Menos mal que uno decide a quién colgarle sus más clientes deseos, por quién ponerle humedad a los sueños y morbo y suciedad a los ratos a solas… Jajaja

Ay, ¡cómo me emociona vivir y contar la vida, carajo! Y no le estoy copiando la frase a García Márquez, pero siento lo mismo.

@salvadornop

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