¿Sabes cuál es la diferencia entre éxito, felicidad y triunfo?

Éxito – felicidad – Triunfo

Cuando vemos estas palabras frente a nosotros, lo más “lógico” es pensar que son sinónimos. Pero en la realidad, no siempre sucede así.

Desde chicos nos preparan para lograr tener éxito en la vida, para ser inteligentes, triunfar o por lo menos esa es la idea de nuestros papás y el objetivo de las escuelas…

Bhagavan, mi Maestro en India, contaba esto:

Hace muchos años, cuando se fundaron la “Oneness University” y la escuela, muchos padres de familia pedían desesperadamente se aceptara a sus hijos en nuestras instalaciones. Parte del proceso para ingresar era hacer una junta entre padres, hijos y director.

Puesto que siempre se tuvo una visión distinta de educación al resto de las escuelas,  la gente quería saber en qué consistía el método.
Este fue el caso en particular, de la persona que hoy ocupa un cargo importante dentro de la universidad, pero que se repetía constantemente en mucha gente.

Hace muchos años, entraró a la oficina un matrimonio con su hijo, ellos se sentaron en las sillas de adelante y dejaron al niño atrás. Entonces comenzaron a hablar y hablar diciendo que estaban interesados en hacer de su hijo un hombre de bien, exitoso. Querían que estudiara “sistemas” porque era el futuro del mundo. Repetían constantemente: “Queremos que en el futuro, nuestro hijo sea un gran ingeniero y diseñe los más sofisticados programas de computación, que sea alguien reconocido, logre destacar y tener el dinero suficiente para que pueda sentirse feliz y exitoso”.

Bhagavan, quien era el director, los dejó hablar por un rato hasta que les contestó: “Me da mucho gusto que ustedes quieran que su hijo destaque en la vida, que quieran volver de él un gran ingeniero en sistemas. Por lo que escucho, ustedes quieren que su hijo estudie aquí porque tienen la idea de que nosotros educamos a la gente para triunfar.

Quiero informarles que desgraciadamente esos no son los objetivos de nuestra escuela. O por lo menos, no como la mayoría de la gente lo concibe. Aquí no nos enfocamos en enseñar a los alumnos a triunfar, “nosotros estamos más enfocados en enseñarlos superar los fracasos”.

Obviamente, los padres desconcertados por la respuesta, no supieron qué contestar.

Entonces, Bhagavan se dirigió al niño y le dijo:

“Ananda: ven, acércate. Siéntate adelante y deja que tus papás se pasen para atrás un rato.

¿Qué es lo que tú quieres en la vida?, ¿Qué es lo que quieres estudiar y por qué?, ¿Qué es lo que más te gusta hacer?, ¿Cuáles son tus sueños?, ¿Tienes interés en entrar a nuestra escuela y más adelante a nuestra universidad?”

El niño, nervioso sólo contestó: Señor, yo vine porque mis padres me han traido. Me da mucha pena contestarle esto, pero la verdad es que no se lo que quiero estudiar, no se todavía qué es lo que más me gusta, sólo se que disfruto demasiado estar en contacto con la gente y escuchar”.

Se levantó de la silla Bhagavan y dijo: “Señores, aquí tenemos un pequeño problema. Su hijo está aceptado en este plantel pero ustedes no. Y en esta escuela, los padres son parte del sistema educativo. Si de verdad quieren que Ananda se quede con nosotros, antes que nada, tienen que olvidarse de tener un hijo ingeniero, tienen que olvidarse de que sea exitoso, reconocido, famoso y rico. Porque aquí no enseñamos nada de eso.

Aquí no enseñamos cómo ser exitosos, sino cómo enfrentar el fracaso. Creemos que en esto radica la felicidad de una persona; su verdadero triunfo.

Aquí estamos enfocados en preparar a nuestros alumnos para ser felices. El éxito, es tan sólo la consecuencia de esto”.

Sin duda, estaba hablando un Maestro. ¿No creen?

Nos enseñan a triunfar, a tener dinero, a formar una familia. Pero ¿qué sucede si por alguna razón no lo logramos, si nuestras inquietudes o necesidades son distintas? Nos frustramos, nos volvemos personas infelices, nos convertimos en seres negativos llenos de rencor y envidia y vivimos creyendo que la vida es injusta.

Tenemos que cambiar el enfoque que le damos a las cosas.

Tenemos que aprender a conocernos, a escucharnos, a sentirnos.

  • ¿Qué es lo que más te gusta hacer?
  • ¿Qué es eso que cuando lo haces, pierdes la noción del tiempo y el espacio y  podrías hacerlo por siempre?
  • ¿Qué es lo que más te emociona, te conmueve, te llena?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir libre y feliz?

Si de verdad supiéramos esto, entonces tendríamos un rumbo definido en la vida y despertaríamos cada mañana con la ilusión, la pasión y el sueño de alcanzarlo.

¿O qué opinan ustedes?

¿Les resulta sencillo, les parece un gran regalo levantarse cada mañana?

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@salvadornop

 

3 Comentarios

  1. Christian Romero
    26 mayo, 2015
  2. Fernando
    19 julio, 2015
  3. Raul Peraza
    12 junio, 2016

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