¿Hay cierta tristeza en tu estabilidad?

Quizás suene rara la pregunta, pero ¿no te ha pasado que cuando más estable estás en tu vida hay algo, una chispa de cierta tristeza o nostalgia? Cuando nos desconectamos del presente y viajamos al pasado o al futuro siempre entra cierta tristeza y hasta temor.

Cuando estamos enamorados suspiramos, vivimos emocionados e ilusionados, sin embargo, siempre hay cierta tristeza en esa felicidad. ¿A qué se deberá? A que si no nos concentramos únicamente en el presente, de inmediato entra cierto miedo a que la situación cambie.

En el fondo sabemos que todo en esta vida es transitorio. Cuando somos muy jóvenes, nuestra ingenuidad no nos permite ser conscientes de esto, creemos que las cosas durarán para siempre y en eso basamos nuestra seguridad, estabilidad y felicidad. Si nos detuviéramos tan sólo unos minutos a observar lo que sucede a nuestro alrededor, nos daríamos cuenta que todo cambia. Todo cambia sutil o drásticamente de forma, de lugar, de color. El mismo aire que respiramos es que que hace que todo sea parte de un equilibrio en movimiento.

Inhalamos, exhalamos y un pensamiento habita nuestra mente, ese pensamiento que genera un sentimiento y no nos permite volver a ser los mismos de hace unos cuantos segundos.

Lo mismo sucede con un árbol: lo observamos y de pronto, en cuestión de segundo,s algo sucedió en él. Ya no es el mismo. Un pájaro se paró en una de sus ramas haciendo que varias de sus hojas cayeran al suelo, un viento fuerte retira polvo de sus hojas haciéndolas lucir de otro color, el sol se mueve de lugar y de pronto, aquel árbol iluminado y resplandeciente se oscurece. Ese mismo árbol nos puede despertar un pensamiento o una emoción diferente dependiendo del momento en que lleguemos a verlo.

Estamos chavos y nos aventamos a la vida con todo lo que desconocemos y con lo poco que sabemos quizás instintivamente, pero vamos creciendo y el hacernos conscientes de que “todo cambia” nos va dejando cierto aire de tristeza. Aferrarnos a lo imposible es lo que nos genera sufrimiento. Imposible es que algo se mantenga para siempre de la misma forma, no podemos cambiar la naturaleza de la vida. Creo que lo único que podemos hacer es vivir atentos, conscientes y entregados a cada momento, a cada instante de felicidad para que esa dicha se grabe dentro de nosotros y genere un estado de contento que pueda multiplicarse e ir cambiando de la mano del paso del tiempo, de ese mismo cambio que nos permite seguir existiendo.

“Aprender a vivir con todo cada momento, cada beso, cada caricia, cada mirada y cada sonrisa de la persona que queremos sin pensar lo que pasará después”. Lo que suceda depende mucho de lo que hayamos guardado en nuestra mente y corazón para vivir nuestro siguiente momento, para darle forma a otro instante de nuestra realidad.

Es necesario que aprendamos a vivir con los ojos y el corazón mucho más abiertos para poder ver la grandeza y la felicidad que puede darnos todo lo que nos rodea.

Cada mañana, muchos quizás tenemos la dicha, la felicidad de despertar al lado de alguien, de besarlo, de hacer de desayunar y depués, nos vemos partir cada uno a nuestros trabajos, nuestras ocupaciones. ¿Por qué perder la felicidad en ese momento? Inhalamos ese amor y esa alegría, lo guardamos dentro de nosotros y exhalamos para dar el siguiente paso, para observar algo distinto que nos puede regalar una alegría más.

Hoy en la mañana le di un beso, él se subió a la bici y lo vi irse a su trabajo, siempre me asalta un pequeño sentimiento de tristeza, pero de pronto miré hacia el otro lado y el sol, el reflejo de la luz en la fuente y los árboles me hicieron volver a sonreír. Con esa energía y esa alegría mire hacia adentro y observé mi vida. Volvió a asaltarme una pequeña descarga eléctrica de angustia y miedo, pero recordé que tenía una alegría guardada dentro de mi para utilizarla en ese momento, entonces volví a sonreír y con esa actitud decidí empezar mi día.

Cuando nuestra actitud es de alegría, todo lo que sucede a nuestro alrededor nos llena de contento.

Coleccionar momentos felices, soltar esas cosas que no sabemos cómo manejar y nos generan angustia… esa es la clave para permitir que la felicidad siga existiendo. Inhalar amor, belleza, calma, alegría y exhalar todo el miedo.

Todo pasa, todo cambia, pero la fuerza, la pasión y la emoción con la que vivimos cada momento, es lo que se queda.

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4 Comentarios

  1. linda carranza
    6 enero, 2014
  2. Salvador Núñez
    6 enero, 2014
  3. Hernán Palacios Morales
    8 enero, 2014

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