Esas cosas que nos trepan el ánimo, el autoestima y nos vuelven irresistibles… ¡A darle!

Cada día amanecemos con un ánimo diferente, nuestras circunstancias van cambiando.

Suena el despertador o quizás te levantas solo, te paras tambaleándote al baño o a preparar café. La pregunta es: ¿Con qué cara nos levantamos? ¿Cuál es el primer pensamientos, sentimiento y emoción que nos acompaña al abrir los ojos o al pararnos de la cama? No importa si dormimos solos o acompañados, tenemos historias que nunca contamos, que no compartimos.

Problemas, inquietudes y uno que otro miedo, siempre habrá. Y no es pensar negativo, es reconocer y aceptar que la vida  tiene misteriosas formas de regalarnos aprendizaje, sabiduría, fuerza y libertad. Lo que nos hace “personas positivas” es la manera en la que decidimos tomar las cosas, la actitud con la que vivimos la vida, el cachondeo con el que caminamos por las calles y la tranquilidad con la que sonreímos. Vaya, hasta la forma en la que coqueteamos. Muchas veces coquetear no es estar tratando de llevate a alguien a la cama, sino presumirle, compartirle lo bien que te sientes y te ves. En pocas palabras, la confianza y seguridad que tenemos en nosotros mismos.

Cuando todo sale bien, es muy fácil ir con la sonrisa de oreja a oreja, o si te aventaste un “revolcón mañanero”, eso también lo facilita. Pero si lo analizamos tantito,  más alla del placer que nos da el sexo, lo que nos deja, en la mayoría de los casos, es una sensación de relax, de tranquilidad, de “autoestima” alta. Eso nos hace crecer, nos da una estatura más allá de la del cuerpo y  esta se refleja en la “percha”, en nuestro semblante y hasta en la manera de respirar y caminar.  Nos contoneamos con tremenda postura y todos nos voltean a ver, pero vamos tan llenos, tan felices y completos que ni siquiera nos damos cuenta de todas las miradas. Vamos crecidos, grandes.

Lo que más importa, lo que nos lleva siempre hacia adelante disfrutando cada paso es la confianza que tengamos en nosotros mismos. Sí, el amor, el interés de otra persona hacia nosotros ayuda, pero no es indispensable. Uno solito debe sentirse completo, capaz. Porque no creo que nadie queramos a una pareja que no tenga estos mismos requisitos.

Cada que abras el ojo por la mañana, cada que te levantes de la cama, piensa en lo que más te gusta, en lo que más amas, en lo que te llena de ilusión y emoción. Recuerda que lo único que te aleja o separa de ello es la calidad de tus pensamientos.

¡Piensa bien y acertarás! Lo que logres, ya es lo de menos. “Pensar bien” es siempre nuestro mayor acierto porque es lo que nos hace vivir con una sonrisa en la cara, magnetismo en la mirada y atractivo en la fachada.

¡Arriba el ánimo!

¡Chichi parada, culo salido, mirada fija, paso seguro y que se agarre el que pase frente a ti!

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Un Comentario

  1. Javier Puentes
    8 enero, 2014

¿Cómo ves?