hombre con barba y tatuajes

¿Eres de los que se atreven a sentir o de los que quieren controlarlo todo?

Me encanta leer lo que siento y escribo con el paso del tiempo…

Ayer estaba en la escaladora del gimnasio twitteando cosas, mandando mensajes a mis amigos y a uno de los “súper positivos”, le comenté que más tarde iría a grabar unas canciones. Se me ocurrió decirle que tocaba sacar con guitarra una de esas “tristes-melancólicas” y me respondió que no cantara eso, que mejor me aventara puras rolitas alegres, felices. Hace algunos  meses yo hubiera pensado lo mismo porque confundía “ser positivo y optimista” con querer controlar y cambiar al mundo. Me quedé dándole vueltas al tema como por media hora, que además fue bueno porque me ayudó a que se me pasara más rápido el tiempo de la quema de grasa en la escaladora. Ja, ja, ja.

Creo que a veces confundimos un poco las cosas porque se nos olvida que todos vivimos en dos mundos a la vez: Un mundo interno y uno externo.
En el exterior no podemos cambiar las cosas porque por algo son así, la vida no se equivoca. Pero en el interior siempre podemos hacer cambios, liberarnos de ideas, conceptos, expandirnos y aprender a ser felices. “El mundo interno es la percepción que tenemos de las cosas y situaciones y esto es lo que nos convierte en quienes somos”.


Desde hace tiempo me gusta repetir que “La vida es todo”. Y claro, estar vivo es estar abierto a sentir, a experimentar amor, desamor, risa, llanto tristeza, melancolía, ilusión, dicha, gozo, desolación, toda la gama de emociones y sensaciones que transforman al se humano en un “súper ser humano”, ¡en todo un chingón lleno de vida y emoción! La forma en la que interpretamos las cosas es lo que nos vuelve libres o nos atrapa, lo que nos puede divertir o lo que nos amarga y nos pone a juzgar a todo mundo. 
No puede existir una persona sensible, humana, amorosa, compasiva y alegre si no ha recorrido en su vida (o vidas), todos los matices de los que hablábamos antes.
Uno no puede sentir lo que no ha experimentado antes, uno no puede comprender lo que no ha vivido, uno no puede ser vulnerable ante el dolor de los demás si no sabe lo que es pasar un rato jodido.
Alguna vez escuché decir a un Maestro espiritual que “toda emoción, todo sentimiento que se vive profundamente, pero sin meterle juicio, produce gozo”.
Y me parece absolutamente cierto, aunque cuesta mucho trabajo llegar a comprenderlo y sobre todo, a experimentarlo. Pero nos queda claro que a esta vida hemos venido a chambear, a trabajar por aprender a ser felices. Por ejemplo, retomando el tema de las canciones melancólicas e incluso tristes; cuando las cantamos sucede algo curioso, conectamos con nuestras emociones y experimentamos cierto gozo en el momento. ¿No les sucede esto? Cuando yo canto me siento feliz, no importa lo que diga la letra. Siempre que lo que expresemos venga del corazón, desde el amor, desde una buena emoción, nos produce algo maravilloso. La cuestión es “quitarle la connotación negativa a las cosas para poder experimentarlas de una manera distinta”.

Para mi la música es una bendición, nos permite sentir la vida, reinterpretarla para expresarla sin miedo. Es un desahogo muy íntimo y muy rico.
Ahora, el escuchar puras canciones de desamor, de tragedias, eso ya es cosa de cada quien. Esas son ganas de sumergirse en la depresión y no buscar salida a nuestros retos. Es necesario llorar, vivir los duelos porque nos fortalecen y vuelven más libres, pero es indispensable reír, amar y sentir esperanza e ilusión, conectar con lo que es la esencia de la vida. Sólo que tenemos que vivir muchas veces su contraparte para poder comprenderlo. “Quien no sabe lo que es la noche, no puede conocer el día” . Ya me entienden.

Creo que tenemos que aprender a fluir con la vida y dejar de pretender controlarla. Fluyamos con nosotros mismos y dejarnos de preocupar tanto. Vivamos cada quien lo que nos toque a cada momento, lo que necesitemos experimentar. Pero con una conciencia de felicidad, con la certeza de que cada momento difícil es la preparación, la semilla de algo grandioso.

“Cantar libera, nos ayuda a acariciar, conocer y vivir cada sentimiento”.

Hagamos de la música un instrumento de liberación no de flagelación.  Esto es algo que de manera muy personal, en el camino vamos comprendiendo. Esta canción tiene su historia. Cualquiera pensaríamos que fue escrita para una pareja que se fue, pero no. Rudy Pérez, el autor, la escribió a su mamá cuando estaba muriendo. Que duro, que triste, pero se nos olvida que morir es tan natural como nacer. Hay relaciones que mueren o cambian y obviamente duele, pero siempre hay alguien dispuesto a nacer si nos aflojamos tantito.

Aquí les canto la canción con mi amigo Bruno Bauche.
¡Se vale compartirla!

 

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Un Comentario

  1. Anónimo
    7 enero, 2016

¿Cómo ves?