¿Cómo poner en orden nuestras ideas, emociones y sentimientos? (Parte 1)

 

Cuesta trabajo poner en orden la cabeza, las ideas, las emociones, los sentimientos pero no queda de otra. ¿O será que deberíamos simplemente observarlos y aprender a surfear en ellos sin involucrarnos? Definitivamente creo que lograríamos una mayor sensación de libertad, de ligereza, de tranquilidad. Nunca he surfeado pero ver a la gente que lo hace me da paz, se siente su contacto con las olas, su complicidad y su pasión por ellas, por aprender a dejarse llevar cada vez más, por flotar…

Quien surfea nunca toca el piso, siempre está disfrutando del cambio y del movimiento, pero sin duda, es ás un disfrute interno.

Creo que de una manera o de otra, todos estamos atravesando situaciones difíciles en nuestra vida y el mensaje, el aprendizaje para todos es el mismo: aprender a ver las cosas desde la esencia y no desde su apariencia. Como bien dijeran los Caifanes hace años: “Afuera, afuera tú no existes, sólo adentro”.

El exterior será siempre una ilusión, una interpretación personal de cada mente luchando por tener la razón. El interior siempre será la paz buscando ser encontrada…

Vivimos siempre con una curiosa manía por querer tener el control de las cosas, de las situaciones y se nos va la vida tratando de lograrlo. Hay quien en el trayecto nunca llega a sonreír por tomarse todo demasiado en serio. ¡Que desperdicio de vida! Bueno, en realidad, nunca se desperdicia nada, de todo se aprende. Más bien yo diría: ¡qué inversión más absurda y dolorosa!

En el ciclo de la vida, todo se renueva. ¿Con quién nos vamos a ir, con quien está muriendo o con quien está naciendo? Es muy lógica la respuesta: quien quiera morir se aferrará y se irá con lo viejo y quien quiera renacer, soltará todo el peso, se cortará el ancla y se irá, fluirá con lo nuevo. Nada está bien y nada está mal, es simplemente una proyección personal, el reflejo de nuestras ideas y pensamientos, el resultado de nuestros prejuicios.

Valdría la pena darnos cuenta de cómo estamos reaccionando ante cada situación en nuestra vida, cómo estamos enfrentando cada cambio, cada ajuste. ¿Cuánta disposición y confianza tenemos para renacer, para reinventarnos? Quien renace, renace completito y se experimenta nuevo, fresco, con una sensación de libertad.  No puede renacer sólo una parte de nosotros porque la otra pondría siempre en conflicto a la nueva y se generaría un corto circuito.

Nuestra forma de pensar, de sentir está cambiando. La manera de relacionarnos entre seres humanos está cambiando. Pero lo primero siempre será la forma de vernos a nosotros mismos.

@salvadornop

A todo se aprende…. Ja, ja.

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