Transporte publico

¿Cómo mejorar nuestra odisea en el transporte público?

Una gran odisea
VIAJAR EN TRANSPORTE PÚBLICO

Hoy quisiera tratar un tema que es cotidiano para muchos de nosotros y que en menor o mayor grado altera nuestra salud mental y emocional. Podríamos  hacer un tratado, pues todos en algún momento de nuestra vida lo hemos utilizado y podríamos contar miles de experiencias y/o anécdotas y que van desde ser simpáticas hasta las más trágicas.

Debemos tener presente que en nuestra ciudad existen varias modalidades de transporte público, – microbuses, tren ligero, metrobús, bici taxi, taxi -, el que mayor afluencia tiene es el metro. Realmente es toda una odisea utilizarlo (empujones, exceso de gente por vagón, trasbordar, utilizar la línea correcta, etc.), hay personas que ya se han hecho súper-expertos en su utilización, si bien es cierto que para muchas personas ha sido una gran solución, ya que es un transporte que no contamina, que nos puede trasladar de un extremo a otro de la ciudad, rápido, económico, casi seguro (recordemos los últimos acontecimientos), y porque no los cambios de clima (los reto a subirse en época de calor o lluvias, je je).

Este transporte es utilizado todos los días por millones de capitalinos principalmente para acudir a sus centros de trabajo, comercios, hospitales, vistas, o simplemente para pasear.

Ante esto, les hago una pregunta: ¿han viajado en metro?
Es donde podemos decir que en lugar de utilizar el transporte es una necesidad, se vuelve un castigo. Aglomeraciones, empujones, insultos, enfados, molestia, incomodidad, desesperación. El reloj corre y comienza a rondar en nuestra cabeza: ¿llegaré a tiempo?, ¿podré salir del vagón?, ¿me van a llamar la atención en el trabajo?, ¡ya no llegue a la escuela!, ¡ya comenzó la película!. En fin innumerables situaciones que a todos y cada uno de nosotros nos preocupan.

Esto en muchas ocasiones, y a gran número de usuarios les provoca frustración, enojo, ansiedad y en situaciones extremas: violencia.

Al decidir escribir sobre esto busqué información científica al respecto y no tuve suerte, por lo que decidí tratar el tema de manera anecdótica y a partir de ahí tratar de darles algunas recomendaciones para hacer más tolerable su viaje.

Es muy interesante y complejo a la vez, observar el comportamiento de las personas durante un trayecto en el Metro, por ejemplo hoy después de una travesía difícil desde Calzada de Miramontes hasta la terminal Taxqueña podríamos decir que es lo cotidiano, el microbús lleno, – comentario al margen ya no hay caballeros eh, creo que sería más fácil ver al Presidente a que uno de nuestros congeneres masculinos ceda el asiento- , en fin, retomando la travesía después de 30 minutos llegamos a la terminal Taxqueña, la gente corriendo desesperada, seguramente ya se les hizo tarde, algunos caminando o desayunando, ya dentro del vagón algunos escuchan música, leen o dormitan; algunas chicas osadas se maquillan, , esto es admirable. En fin, la primera parte de mi recorrido concluyó en Pino Suárez. Ahí es otra historia, en cuanto se abre la puerta del vagón la gente se transforma, unos quieren entrar otros queremos salir, el que no sale golpeado, sale insultado, empujado o todo junto, finalmente se consigue el objetivo.

Y a caminar se ha dicho para transbordar, la ruta dirección Observatorio, al llegar al anden el estrés o el mal humor ya están bien despiertos, pues bien cual no sería nuestra sorpresa al toparnos con una chica alta, el caso es que al subirnos al vagón comentamos, – inician los apretujones horror-, cual no sería nuestra sorpresa cuando esta chica, muy sonriente, lo primero que dijo al subirse fue “una disculpa a todas si las empujo o las golpeo accidentalmente con mi bolsa”, realmente asombroso, no lo podíamos creer aún hay personas educadas, que sonríen, eso realmente cambio nuestra perspectiva y como consecuencia el mal humor se disipó.

Creo que si todos tomáramos una actitud positiva y sonriéramos a los demás esos “terribles trayectos” cambiarían notoriamente, nuestros niveles de enojo y estrés no estarían presentes en nuestra vida diaria.

En una ciudad tan acelerada como la nuestra donde todos tenemos prisa y queremos llegar, les propongo un trato sonrían, no permitir que el enojo de otros les afecte, en ocasiones es mejor utilizar el transporte público que el automóvil, hagámoslo con una actitud positiva.

A continuación les daremos unas pequeñas recomendaciones para que realmente se trasladen con una sonrisa.

•    Si te es posible sal de casa con más del tiempo que generalmente tienes previsto para evitar las aglomeraciones.
•    Siempre que puedas y sea posible da los buenos días y desea un  buen día a todos.
•    Si tienes un reproductor portátil escucha música relajante o la que más te agrade durante el tiempo que estas utilizando el transporte
•    Tratar de conservar la calma y respirar profundo
•    Tener pensamientos positivos y agradables
•    Y lo más importante

SONRÍAN, es tan fácil hacerlo.

transporte publico

Hasta pronto. ¿Nos seguimos?

@HorteChanes

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