Casi 40… el arte de cumplir un año más.

Casi 40…. Me cuesta trabajo creerlo. Lo pienso y sólo veo pasar momentos y recuerdos de etapas maravillosas y difíciles de mi vida: mi primer novio, mis primeras lágrimas, mis primeras risas compartidas, mis primeros sueños e ilusiones, mi ingenuidad, mi inexperiencia y ese delicioso ego juvenil que me hizo levantarme una y otra vez hasta llevarme a conocer mi verdadera fuerza interior.

Se pasó el tiempo y hoy pienso en todo esto recostado en la cama, con la misma almohada de toda mi vida, con ese objeto que para mi está vivo y me ha acompañado cada noche a soñar, a superar dolores y a compartir suspiros. Pienso en mis primeras ilusiones de niño y al mismo tiempo me rasco la barba, recuerdo cuando era el más joven de mi grupo de amigos y al mismo tiempo me rasco la cabeza porque ayer me hicieron un tratamiento debido a todo el pelo que se me cayó por no haber podido controlar el estrés de mis últimos conflictos. Pero qué rico se sienten mis sábanas frescas sobre este cuerpo tatuado por las vivencias y también por la tinta con la que decidí dibujarlo. Hoy la edad me sabe bien, me sienta bien y hasta empiezo a sentirme interesante, modestia aparte.

Los últimos meses han sido los más angustiosos de mi vida, ha sido un tiempo difícil porque me han confrontado con quien soy y con quien olvidé ser. Pero toqué fondo y hoy regreso a mi a mis casi 40. ¡Qué bien se siente! ¡Qué rico el aire que entra por la ventana y esta luz del sol! ¡Qué bien me sienta el espejo de mis recuerdos cuando vuelvo a encontrar la calma, la serenidad y la sabiduría que me ha regalado la vida!

Hace dos días dije ¡basta! y decidí volver a nacer, reinventarme acomodando de una manera nueva todas mis piezas, todo lo que soy y lo que no fui. Lo he pensado y reflexionado muy bien: no me arrepiento de nada en mi vida. No me arrepiento de todas las decisiones que he tomado aún sabiendo que muchas no me llevaron al lugar que yo quería. Pero este soy yo, congruentemente yo, esta es la vida que me tocó vivir y llegó el momento de realmente disfrutarla. No volveré a compararme con nadie más, no volveré a desear los triunfos de otro porque yo tengo los míos y son los que pueden hacerme feliz a mi.

En este mundo material puede ser muy fácil perdernos y desear de más, corremos el riesgo de atraparnos con la limitada visión de nuestros ojos. Lo que percibimos a simple vista es tan limitado y puede ser tan engañoso…

Si hago un minucioso recuento de mi historia me doy cuenta que los años que me restan no serán suficientes para agradecer tanta magia y tantas bendiciones. He sido un loco enamorado, apasionado, intenso, rebelde, lujurioso y a la vez he conocido los regalos del cielo en la tierra. La fe y el saber escuchar la voz de mi corazón me han llevado a los lugares más extraordinarios que he imaginado: al amor por mi mismo, por la vida y al amor que han sentido por mi.

El mapa de mis años me ha traido hasta aquí. ¿Cómo podría entonces arrepentirme de las de las decisiones que he tomado si todas han sido las correctas en su momento? Siempre he vivido al límite, siempre he hecho lo mejor que he podido con lo que he tenido.

Vanidad… Soy un hombre muy vanidoso, amo la estética, me gustan muchos clichés y muchas formas y eso me ha regalado mucho placer. Alguien me puso un día como apodo “el hedonista”. Desde ese día amé la palabra porque sí, eso soy. Busco siempre la belleza en todo y en todas partes. El hedonismo aunado a la espiritualidad creo que pueden llevarnos a la felicidad. Quien busca siempre la belleza en los lugares en donde se ve y también en donde se esconde, está condenado a ser feliz.

Busco la belleza en lo físico, pero estoy aprendiendo a verla también  a encontrarla incluso en lo que no me resulta atractivo.

Nunca me ha faltado nada gracias a Dios y a mucha gente que ha estado cerca de mi. Agradezco infinitamente tanto amor a mi maravillosa familia de sangre y también a quienes se han convertido en mi familia de vida.  Sin embargo, aún con todo el apoyo que siempre he tenido, no siento haber vivido una vida fácil. Pero de una cosa sí estoy convencido: lo difícil me ha llevado a encontrar lo que puede hacerme feliz por siempre. Le pido a mi Dios me ayude a no olvidarlo nunca.

Casi 40… y sigo sintiéndome un niño. Pero un niño libre, un niño que ya no tiene que esconderse y al que nadie molesta diciéndole maricón ni puto. O más bien, al que la opinión de los demás ya le importa muy poco. Un niño que vive su vida plenamente y siempre que lo logra, libremente.

Me siento feliz, orgulloso y agradecido de ser un hombre que siente amor por otro hombre, que vive, sueña y despierta con otro hombre, que sale a la calle y delante de todos lo besa, lo toma de la mano, lo cuida y respeta. Gracias Dios mío porque tengo lo más grande en la vida: tengo una familia.

Les cuento: somos una familia de 5 integrantes. Mi pareja y yo, que nos llevamos 13 años pero nacimos el mismo día 8 de julio. Curioso…  Nuestra hija “More”, una perrita mágica que me ha llenado de amor por casi 5 años. Nuestra hija “Michu”, una gatita que hace 8 meses recogí de la calle y que es quien nos despierta cada mañana con lengüetazos rasposos y pisaditas en la cara. Y “Zaha”, una perrilla que también fue rescatada de la calle  y que tiene  la mirada más tierna y noble que he visto en mi vida. También tiene resortes en las patas y brinca más alto que cualquier perro que haya visto jamás.

Esto ya se volvió demasiado personal, pero me gusta compartir lo mejor de mi.

Tengo nuevos sueños y planes. Hoy se que toda mi vida me ha preparado para llegar a ellos.

Todos somos distintos, todos tenemos una misión distinta y una pasión diferente. La mía es la gente y su sentir. Me gusta el show, me gustan las cámaras, amo poder hacer sentir bien a los demás, ayudar a disolver el dolor y hacer reír. Amo también escribir y cantar. Esto es mi vida, estas son mis herramientas, esto es por lo que a mi me ha tocado vivir.

¡Bienvenidos 40! Los voy a disfrutar al máximo, ya me lo prometí. No permitiré que el miedo se apodere de mi vida bajo ninguna circunstancia. Haré todo por no perder mi conexión conmigo mismo porque hoy se que esa es la forma de estar conectado con la vida y de ver suceder milagros constantes. La vida nos da todo cuando aprendemos a confiar y a abrir los brazos para recibir.

Es hora de levantarme de la cama. Me veo en el espejo y sigo siendo el mismo: el de la camiseta viaja con hoyitos, el de cuerpo, corazón y alma caliente. El rebelde, inseguro pero con una fe a prueba de balas. El de espíritu porno, alma de stripper y corazón de monja.

Salvador: ¡Prepárate para los mejores años de tu vida!

¡Namasté, Amen, a huevo!

Gracias a ti por leerme, por acompañarme en mi sentimiento.

@SalvadorNop

10 Comentarios

  1. Chava c
    5 julio, 2014
  2. Anónimo
    5 julio, 2014
  3. marcela
    5 julio, 2014
  4. Josué T C
    6 julio, 2014
  5. Raymundo
    6 julio, 2014
  6. Mario
    6 julio, 2014
  7. francisco
    6 julio, 2014
  8. Joseph Ciros
    6 julio, 2014
  9. Vero Munoz
    7 julio, 2014
  10. Abel Ávila
    7 julio, 2014

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