De esos domingos de sol, calor, piel y gozadera en el asfalto.

Así puede ser la vida: una fuente, un domingo y mucho sol. Perros libres corriendo y brincando las bardas pequeñas, los arbustos mientras se escuchan canciones que me recuerdan mi niñez: Hello, de Lionel Richie, Hot Stuff, Donna Summer. Vienen de un bazar a lo lejos. Recorté esta mañana una camiseta que tenía perdida entre los cajones de ropa, le quité las mangas, le recorté el cuello y la dejé lista para mi domingo de calle, para mi según yo, “morboso outfit dominguero” en el que los jeans se usan a pelo. ¡Hoy no hay calzones! Es como un ritual personal para provocarme libertad de espíritu y sentirla en el alma y claro, ¡ambién en los huevos! Ja, ja. Cosas tan simples nos pueden hacer sentir felices y entrar en nuestro propio mundo. Que gusto encontrar mi camiseta azul cielo con chillones estampados rosas, amarillos y azules dándole vida a una imagen de Saraswati, la deidad de la música y el arte en la tradición Hindú. Esta era una de esas playeras que se van hasta atrás y se te va olvidando que existen. Pero hoy apareció, justo cuando me ha vuelto un amor y una maravillosa nostalgia por India: ese país lleno de colores, sabores exóticos y contrastes, de grandes devociones y ese espectacular caos funcional que hasta que no lo vives por un rato, puedes entender, incluso llegar a amar. Bueno, quizás se ame más en el recuerdo… Ja, ja,ja. Burros, perros, elefantes y camellos transitando por las calles mal asfaltadas, caminan con la naturalidad que lo hace aquí el señor de los globos, ese que lleva un rato haciendo sonar su pito. ¡Quietos prietos! Recuerden que hay pitos que suenan y son inofensivas cosas de niños.
Salí de mi casa a pasear a More, mi hija perra y la verdad es que tengo que estudiar y traigo muchas cosas pendientes. Pero cuando un día soleado, aire fresco y música en la calle te sorprenden, nunca hay nada mejor que hacer. Te das cuenta de lo que verdaderamente es la vida y de su gran misterio: descubrir la felicidad en sus más simples momentos, esos en los que la magia pega con tal fuerza que borra todo de tu mente y te hace sentir libre, que te da un instante difícil de explicar porque no es cosa de la cabeza, es algo del alma, los ojos, la boca y la piel. Por lo menos es lo que estoy sintiendo ahorita; una calma y una alegría que sólo me hace cerrar los ojos, fruncir inevitablemente la boca para sonreír y sentir un calor intenso por dentro que me hace sudar la piel y sentir éxtasis, un indescriptible placer. Volteo y veo el agua cristalina de la fuente moverse con el viento haciendo figuras, la sombra de mi More se dibuja en el piso y juro que se me caen unas cuantas lágrimas de los ojos de tanta felicidad. No hay nada más en mi mente que lo que estoy viendo . De pronto, me encuentro a otro suertudo como yo que decidió abandonarse al placer de simplemente estar y disfrutar un día de estos. Él se ve más o menos igual que More, echado, desparramado al lado de la fuente. Sólo que con un cigarrito en la mano. Y aunque no es algo que a mi me guste, cada quien sus placeres, cada quien su propia felicidad. El sol está fuertísimo, me quema  los hombros y la espalda. Wow, de pronto empieza a sonar a lo lejos “My Way” con Frank Sinatra y van otras lágrimas ´pa afuera…. Nostalgia, melancolía, pasado y futuro en este mismo momento. Todo lo que somos, lo que quisimos ser y quizás lo que seguimos deseando en los silencios más profundos del corazón, en esos que resuenan y se reflejan en la taza de café con leche de cada mañana… Quitémosle un poco de ropa al momento y ¡bye camiseta recortada! Quiero más de este sol directo en la piel, en la espalda, como ese sutil recuerdo que todavía queda del amor, del calor cuerpo con cuerpo, de esas miradas en silencio que nos permiten recordar lo que somos, en quienes nos hemos convertido.
Cómo disfruto de este silencio, de mis momentos de soledad al lado de mis recuerdos y mi perra, mi fiel y alegre compañera de siempre. Podría desvanecerme de pronto y no volver a aparecer. De esta felicidad surgen pensamientos y aflora mi verdadera forma de ser y de experimentar la vida… De pronto imagino a otro loco como yo, sin camisa y quizás con mi mismo ritual de los domingos, con una mirada serena, interesante y una sonrisa fresca, sexosa y sincera. ¡Que morbo, que rico! Voltearnos a ver y repetir una de esas historias que me ha tocado vivir en las que con un sólo cruce de miradas no hay más que decir sino conectar. Besarnos, tocarnos, terminar sudando juntos en el lugar más cercano y seguramente más arriesgado. Ja, ja, ja. Caray, he vivido… ¡Bendita vida y bendito yo que me lo he permitido!
Empieza a transitar gente al rededor de la fuente y me voltean a ver… Yo sin camisa muy orgulloso de mi mismo y mi momento. ¡Carajo! Tan diferente al resto de los momentos en la vida en los que me gana la estúpida frustración que, gracias a Dios, en este momento me parece absurda y no siquiera puedo entender. Nos dejamos envolver por tanta palabrería, por tantas imágenes ajenas a nosotros… No tengo mucho dinero pero estoy cargado de vida, de momentos, de recuerdos y de la ilusión de poderme ganar la vida sintiéndola y compartiéndola. La gente que me conoce sabe de lo que estoy hablando. Ya llegará…. Mientras tanto, que sigan revelándose momentos como este y que continúen marcándome los años con sus canas en mi barba y arrugas debajo de los ojos,  porque me han ido volviendo más libre día tras día. El intercambio juventúd-libertad, bien ha valido la pena. Ojalá me alcance la vida para terminar de liberarme de todo, quizás entonces tenga una gran revelación que contar. Pero hoy mi regalo y mi revelación fue esta fuente, este domingo, este sol y la inmensa bendición de poder sentirlo, escribirlo y compartirlo con aquellos tantos locos que habemos regados por todas partes. Porque como buen dicen por ahí, Dios los hace y ellos se juntan . La manera, no importa. Lo importante es lograr sentirnos. Me voy por ahora con la mente empapada de pasión y espíritu.
P.D
No es broma… ¡Se me acaba de romper el pantalón de por ahí….!  Ja, ja, ja.  ¡Qué rico vientecito! ¡Justo lo que quería! Ja, ja.

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