Arbol de Navidad y gato

10 reflexiones que pasan por la cabeza al ver el árbol de navidad

Más allá del cliché que rodea a esta época del año, sí hay algo en el ambiente que nos hace sentir de manera distinta. Hay cosas que de pronto nos suceden a muchos cuando vemos puesto y encendido nuestro árbol de navidad.

Confieso que nunca he sido el más emocionado del estrés que lamentablemente acompaña a estas fechas, la presión de los regalos, la obligación de ver gente, los tumultos. No quiero sonar amargo pero a mi me gusta vivir la navidad de manera distinta. Por lo menos, en estas fechas tratar de vivir diferente.

Cuado llego a la casa y enciendo el arbilito de navidad que este año, por segunda vez pude poner felizmente con mi pareja, me sucede esto:

1 – Conecto con esa parte sensible y melancólica que hay en mi. Me envuelve una energía distinta y me pongo reflexivo

2 – Recuerdo que debo aprender a vivir más tranquilo, a preocuparme menos, a disfrutar siempre lo que hay en el momento porque el tiempo pasa demasiado rápido

3 – Me doy cuenta que ya no soy un niño y me hago consciente de la forma en la que he diseñado mi vida después de 40 navidades

4 – Cuando veo las luces encendiendo y apagando reflexiono que nada es permanente, que lo que llega y se va siempre será lo que haga lucir mejor nuestra vida y en la medida en que permitimos que todo suceda y pase es que podremos vernos y sentirnos brillantes

5 – Me convenzo que nuestra vida es mucho más lo que llevamos dentro, lo que callamos, ese sentimiento con el que nos vamos a la cama cada noche, esa emoción con la que despertamos, la compañía de la que disfrutamos. Nuestra vida es mucho más eso que lo que vemos a nuestro alrededor,  el trabajo que tenemos, el lugar en que vivimos, la ropa que usamos, el coche que manejamos, los viajes que hemos hecho

6 – Cuando veo las luces del árbol de navidad sólo siento que quiero ser más feliz, que necesito más calma, más paz, más silencio y me doy cuenta que esos son regalos que sólo yo puedo darme

7 – Cierro los ojos a la mitad para ver las luces, como cuando era niño y siento que el tiempo se detiene. Entonces descubro la oportunidad de empezar a vivir desde mis aciertos y no desde mis errores

8 – Me doy cuenta que no debo sentirme mal por nada porque siempre he hecho lo mejor que he podido en mi vida y con los demás

9 – Recuerdo las cosas que verdaderamente me hacen feliz y me doy cuenta que con tan sólo pensar en ellas, mi energía cambia. ¡Qué maravilla debe ser no olvidarlas y vivir creyendo y trabajando por ellas!

10 – Agradezco estos momentos en los que me detengo a escribir para sentirme mejor y me doy cuenta que siempre hay forma de transformar el momento. “Lo que sucede afuera es siempre el reflejo de lo que llevamos dentro”. Entonces, si nosotros fuéramos árboles de navidad, ¿qué tanto brillaríamos? ¿Qué tanto podríamos iluminar el espacio de los demás o más aún, el nuestro?

Con este post declaro oficialmente el comienzo de la navidad en mi.

¡Felices fiestas a todos!

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3 Comentarios

  1. Kilyann Humito
    3 diciembre, 2014
  2. Vero
    4 diciembre, 2014
  3. clauscarmona
    24 diciembre, 2015

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