VIH

El inicio… Cuando recibes la noticia de que eres VIH+. Por SerOhPositivo.

Estoy de lo más emocionado, impresionado y agradecido con @SerOhPositivo , el autor de este texto por su forma de descubrir, sentir y compartir. Él será uno de los nuevos colaboradores del blog. Muy pronto verán toda la transformación y novedades que tendremos. ¡Les va a encantar! Pero este texto y la sección que tendrá este chavo, nos sorprenderá cada semana.

Así resultan las cosas en algunos casos. No es un artículo médico, me parece interesante el humor y la ligereza con la que SerOhPositivo ha decidido narrar su nuevo inicio a partir de esta resolución. Creo que quienes vayamos siguiendo sus publicaciones iremos adentrándonos en su proceso personal y nos llevará a reflexionar.

El Inicio.

¿Cuántas veces hemos postergado algo por temor a conocer la verdad? Bien, pues te cuento lo que me pasó aquel miércoles que no puedo superar. Casi nunca falto al trabajo ya que me encanta ver llegar mi bono de asistencia, motivo por el cual no atendí las señales que mi cuerpo mandó desde hacía varios meses; pero hoy es el día, creo que debo visitar al doctor y ver si podemos hacer algo contra esas manchas en mi lengua que no quieren ceder y a las cuales el enjuague bucal parece hacer lo que el viento a Juárez.

He decidido ausentarme de mis labores para poder pasar un hermoso picnic en la clínica del IMSS que me corresponde, ya sé que de entrada estaré horas de pie mirando extraños que se preguntaran que hago ahí si me veo bien, después me toparé con una enfermera de mal genio y por ultimo, saldré cargando una buena dosis de paracetamol (lamentable pero cierto).

Para hacer más ligera mi estancia, llevaré ropa cómoda, unos jeans, una playera y el mejor playlist que cualquiera pueda tener. Ahora sí, al ataque. El autobús parece llevar prisa pues viene a alta velocidad, es como si el chofer también tuviera prisa por descubrir lo que me ha estado sucediendo. Ok, creo que ya estoy intenseando.

Bueno, he llegado a mi destino, no muy lindo pero en fin mi destino, los hospitales me resultan tan desagradables y son el último lugar en que me gustaría pasar mi tiempo pero esta vez, muy a pesar de todo, lo haré porque realmente me mata la curiosidad de saber qué me pasa.

Es miércoles y en la sala de espera no hay mucha gente, ya entregué mi carnet a la señorita y me invitó a tomar asiento, me imagino que en el suelo por que todas las bancas están ocupadas. Sólo me queda tener paciencia y rezar para que la batería de mi celular no se acabe. Mientras espero, puedo ver personas realmente enfermas y obviamente siento las miradas hacia mi diciendo: ¿Tú que haces aquí? Es mi turno de pasar, el médico me saluda y nuevamente me invita a tomar asiento, milagrosamente ¡hay una silla vacía para mí! Bien, empezamos con la sesión de preguntas y respuestas al ritmo de Belanova:

“Dígame que es lo que le pasa”, me pregunta el doctor. A lo que respondo:

“Tengo unas manchas blancas en la lengua que no se quitan aunque me cepillo todos los días”

Se pone de pie, se acerca y me pide abrir la boca. El ver su gesto fue un indicio de que algo estaba mal y su pregunta terminaría de knockearme:

“¿Has tenido relaciones sin protección?”

Respondí que sí y que había sido hace no más de tres meses, el chico fue un crush de antro y mi estado etílico no ayudo mucho. Solo recuerdo que amanecí en la cama de alguien con un tatuaje (padre por cierto) en la espalda. Y el doctor continúa:

“¿Ha tenido fiebre, diarrea o presenta ganglios?”

Yo respondo que no a todo aunque ahora me doy cuenta de que en mi desconocimiento de la palabra ganglios negué uno de los síntomas más importantes. Y lo que estaba por escuchar no sería nada agradable:

“Lo más probable es que estés contagiado de VIH”

El ice bucket challenge es nada comparado con lo que sentí en ese momento, no puede ser, un mar de pensamientos se desatan en mi cabeza, primer estado NEGACIÓN; quizás el doctor sólo quiere descartar esa opción, así que no debo preocuparme y ni modos, a hacerme la prueba de ELISA.

Por más intentos que hice de sacar esa mala vibra de mi mente, algo dentro me decía que no era el momento de tomarlo a la ligera, las señales de mi boca fueron claras y ahora tenía un posible diagnóstico. Mientras tanto, el médico trata de reconfortarme diciendo que en estos tiempos hay muchos medicamentos que me ayudarán a estar bien, que el tener el virus no es sentencia de muerte instantánea y que no me deprima dado que eso afecta mi sistema inmunológico, si estoy contento, mis defensas suben, caso contrario si me pongo triste.

Aún así, mi pregunta es: ¿Y ahora qué sigue? ¿Cómo se lo digo a mi familia? Con todo lo que me costó salir de closet no podía volver a entrar, pero ahora por esto. Es tiempo de ir a casa y fingir que estoy bien. Ya mañana la prueba definirá todo…

Les seguiré contando la historia de mi vida.

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24 Comentarios

  1. Anónimo
    13 Noviembre, 2015
  2. Leon
    13 Noviembre, 2015
    • Miguel
      21 Noviembre, 2015
      • BELLA
        6 Agosto, 2016
  3. Anónimo
    13 Noviembre, 2015
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    13 Noviembre, 2015
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    13 Noviembre, 2015
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    13 Noviembre, 2015
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    13 Noviembre, 2015
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    14 Noviembre, 2015
  12. Erick
    14 Noviembre, 2015
  13. Anónimo
    9 Enero, 2016
  14. Naomi Monserrat
    15 Abril, 2016
  15. Eloquente
    27 Agosto, 2016
  16. Lucas
    24 Febrero, 2017
  17. Dart
    26 Abril, 2017

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