¿Te cuesta trabajo mostrarte vulnerable?

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El poder de mostrarnos vulnerables

La presión social, los prejuicios nos hacen querer mostrar siempre una cara de triunfadores. De entrada, creo que el concepto de “triunfar” de éxito, está un poco retorcido hoy en día. El caso es que siempre conectamos con los demás desde nuestra debilidad, desde la mentira.
Hola, ¿cómo has estado? Perfecto, todo maravilloso, trabajando mucho.
Si es verdad, padrísimo. Pero si no lo es… ¿por qué mentir? ¿Para qué? ¿No sería más lógico decir, “echándole muchas ganas, estoy pasando por un momento un poco difícil, ando buscando ……. no he logrado conseguir……..” ?

¿Por qué no mostrar nuestra humanidad, nuestra vulnerabilidad?
¿Por qué no conectar con los demás a través de nuestra verdad?

Todos hemos pasado momentos buenos y momentos no tanto, sabemos lo que es atravesar por una racha complicada y por lo mismo, mostramos empatía, solidaridad con quien atraviesan por algo así. “Mostrarnos vulnerables no nos hace débiles, al contrario, vivir desde nuestra verdad nos hace fuertes”.
De entrada, aceptar una condición es el primer paso para poder cambiarla. Después, como dicen por ahí, “A quien no habla, Dios no lo oye”.
Hablando se entiende la gente y todo es tan fácil como pedir para poder recibir. Quizás nos vamos topando en la vida con gente que está en condiciones de ayudarnos, de apoyarnos, de presentarnos con alguien que pueda facilitarnos lo que estamos buscando. Ah, pero no, preferimos “aparentar” que todo está perfecto y que no necesitamos nada. Entonces claro, nadie nos ofrece nada.

Está muy cabrón cómo el ego nos vuelve mentirosos. Creemos que nuestro ego nos protege de algo cuando en realidad nos está lastimando y afectando, nos desconecta de los demás.

Hay momento para todo, para reír, para llorar, para subir y para bajar, lo importante es aprender a aceptar y vivir cada momento porque todo sucede siempre por una razón específica y esta es hacernos crecer, brindarnos comprensiones que nos hagan más libres, volvernos más humanos para poder comprender la condición de los demás y dejar de criticar.

No nos damos cuenta pero vivimos criticándonos a nosotros mismos, vivimos comparándonos con los demás, vivimos pensando en lo que nos falta y no en lo que tenemos. Por lo que, tendemos a vivir más días deprimidos que felices. Se nos olvida que “lo similar atrae lo similar”. Y esto no es filosofía New Age, cuando pasamos por un buen momento, este se extiende, se repite, todo fluye bien hasta que nos sucede algo que nos incomoda y en lugar de dejarlo pasar con buena actitud, nos atoramos, nos deprimimos y caemos en un mal momento que, obviamente se extiende, se repite hasta que algo “cómodo” para nosotros vuelve a suceder. Y así vamos por la vida repitiendo esta sencilla fórmula que estoy seguro que todos hemos comprobado, pero también olvidado.
Si viviéramos enfocados el lo bueno, si le diéramos más peso a las cosas bonitas de la vida, a eso que tenemos y nos hace reír, si valoráramos más nuestros logros personales y los agradeciéramos constantemente, seguro que nuestra historia cambiaría.

La semana pasada tuve la oportunidad de formar parte del #WeTrade2016 de la Cámara de Comerciantes lgbt de Colombia. Un evento de 3 días en el que mucha gente, empresas, marcas lgbt amigables de todo el continente se reunieron para hacer alianzas, estrategias, para empoderarnos entre todos.

Todos hablaban de sus fortalezas, de sus logros, de números, de datos, por su puesto que fue maravilloso, pero se volvió un poco aburrido hasta que el dueño de la cadena de hoteles Axel decidió hablar de sus problemas, de todo lo que tuvo que atravesar para llegar al lugar en el que estaba en este momento de su vida. Fue tan inspirador, tan refrescante. Mostrar nuestra humanidad nos vuelve más humanos, nos conecta humanamente.

Después yo decidí hablar también de las debilidades que nos alejan de nuestros objetivos, del constante boicot que nos aplicamos a nosotros mismos, de los prejuicios que muchas veces tenemos incluso para aceptar lo que realmente nos gusta en la vida y lo que amamos o amaríamos hacer, de los límites que en muchas ocasiones los TONES (30-tones, 40-tones, 50-tones…) nos autoimponemos por nuestra edad.

En fin, no me importó mostrarme completamente vulnerable y hablar de mis historia personal, del proceso de cambios que estoy viviendo por voluntad propia, porque a mí edad no podía seguir viviendo una realidad cómodamente incomoda que me estaba llenando de frustración.
Siempre es momento de cambiar el rumbo, de cambiar de opinión, de ir por nuestros sueños, porque si no es la vida para eso, entonces ¿para qué es? ¿Para satisfacer los deseos de los demás? ¿Para tratar de dar gusto a otros? No lo creo.

Mientras me tomaba un café y desayunaba, escribí este post solo para recordar que lo que muchas veces creemos nos hace débiles, en realidad puede hacernos más fuertes.
Aprendamos a vivir desde nuestra verdad sin prejuicios, a ser espontáneos, a vivir libremente y a disfrutar al máximo lo que tenemos. Ese es el secreto para abrir nuevas puertas y ver llegar lo que nos está faltando.

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Acerca de 

Me gusta compartir lo que nos hace sentir bien y vivir mejor. El buen humor es básico. Amante de los animales, los viajes, la moda, la música, la fotografía, de cuidar el cuerpo y el espíritu. Aventurero, reflexivo, romántico y jocoso. Adicto a la cibernética, las cámaras y los micrófonos. Si no me divierto, no juego. Comunicador. Corazón activista. @salvadornop

2 Responses to "¿Te cuesta trabajo mostrarte vulnerable?"

  1. Jhovany lizardo  1 noviembre, 2016 at 11:45

    Tienes toda la razón, aunque aveces nos cuesta ponerlo realmente en practica es muy acertado. Me encanto como siempre!. Escribes cosas que te llegan..saludos salvador.

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  2. Diego  1 noviembre, 2016 at 17:37

    Es cierto, es muy difícil poder ser sincero y mostrar tu lado vulnerable, pero eso no es señal de debilidad sino de fortaleza. Si no hay nada que temer, ¿por qué esconderse? En cuestión de relaciones, por ejemplo, prefiero ser sincero y en lugar de mostrar mi descontento con ira o indiferencia, mejor tratar de ser directos y hablar sobre las cosas que nos molestan. Es muy difícil lograr que un hombre se abra y hable de sus sentimientos pero supongo que para que eso se de debe haber disposición por parte de ambos.

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