¿Te cuesta trabajo aceptar la edad, el paso del tiempo? Cosas de TONES.

La vida es un viaje, cada año es un nuevo destino por descubrir, por disfrutar.

Cada año debería comenzar en una mesa cerca de una plaza, con una botella de vino tinto, nuestra soledad y un fuerte soplido de viento que nos recuerde el lugar en el que estamos parados y nos muestre el nuevo rumbo para caminar sin tantos obstáculos. Un suspiro, una exhalación profunda y después una inhalación lenta y larga que poco a poco nos vaya llenando los pulmones y el corazón de nuevos sueños.

Es bueno mirarnos al espejo para poder ver reflejado lo que ve la gente ve cuando nos mira por la calle sin imaginar siquiera quienes realmente somos.
Un espejo puede decirnos en secreto lo que llevamos dentro y ayudarnos a desempañar la ilusión, la nueva versión de nosotros mismos.

Un poco menos de pelo, un poco más de frente, recuerdos e historias marcadas en la piel, nostalgias, ilusiones y alegrías en el brillo de nuestra mirada.

Cada año es un nuevo destino con nuevos paisajes, nuevos personajes al encuentro, nueva ropa quizás un poco más grande que logre cobijar al corazón hinchado de tanta vida, de tantas risas y lágrimas, el sabor de haber disfrutado cada momento.

Me gusta ser quien soy aún cuando mi mente en muchas ocasiones me dice todo lo contrario.
Me siento orgulloso de mi, de mis pequeños pasos, de mis batallas libradas, de mi capacidad para sonreír a cada rato y de levantarme cada que la gente me juzga, cada que yo mismo me sepulto comparando mi historia con la de alguien más.

Si me viera cada año igual al espejo, seguro en el fondo sentiría tristeza de no haber dibujado nada nuevo en mi semblante, aunque seguramente la mente se sentiría feliz y bella. Que estúpida es muchas veces nuestra cabeza, nuestro juez interior. Es increíble que viviendo tan dentro de nosotros, la mayoría de las ocasiones sea tan superficial.

Quiero nuevos colores, nuevos suspiros a solas, nuevas marcas en la piel que hablen más de mi y me hagan lucir único. Quiero más momentos de calma que me regalen reflexiones de la vida y me vuelvan más libre, más ligero, más valemadrista.

Aceptar la edad, aceptar el paso del tiempo es abrirle los brazos a la vida, es abrir la boca para probar el postre más delicioso para después sonreír y con cada año aprender a decir: gracias.

Cumplir años es un privilegio. No entiendo por qué a la gente le da miedo morir y sin embargo, no se atreve a vivir.

Los jóvenes, los ignorantes, los resentidos siempre criticarán la edad porque saben muy poco de la palabra “experiencia” y mucho menos de su significado.

Se puede envejecer por fuera y a la vez rejuvenecer por dentro, pero quien lo logre se separará del resto. La libertad es siempre un sabor personal.

Sin duda, este es un tema de TONES (30-tones, 40-tones, 50-tones).

¿A qué te sabe la edad y la experiencia?

Cuéntamelo en los comentarios.

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2 Comentarios

  1. Xochitl
    26 noviembre, 2016
  2. Anónimo
    17 enero, 2017

¿Cómo ves?