Para quienes crecimos con muchos miedos…

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TONES INTERESANTE

A decir verdad, el “miedo” no es un tema de “edad”, por lo mismo, no es exclusivo de los #TONES (30-TONES, 40-TONES, 50-TONES…) Sin embargo, creo que la época que nos tocó vivir sí fue mucho más rígida y debido a eso, muchos crecimos con demasiados temores conscientes e inconscientes.

Yo crecí con mucho miedo a mi papá, por ejemplo. Todos en la casa le teníamos pánico a aquel señor rígido, estricto, educado en el colegio militar. Recuerdo perfecto cómo mi mamá y mis hermanos corríamos de donde estábamos al escuchar el motor del coche de mi papá acercándose a la casa, el rechinido de las llantas estacionándose en la cochera. El sonido de sus llaves y el ruido de la puerta abriéndose, era como escena de película de terror. De inmediato se sentía un a sensación en el estómago de vacío, de inseguridad.  Esa sensación con la que, sin darme cuenta, me quedé a lo largo de mi vida. Ahora entiendo que todo lo que hacía mi papá lo hacía también por miedo.

“Miedo”, eso que nos paraliza en la vida, que nos roba la paz.

Hoy que estoy dispuesto a darle un gran giro a mi vida, que decidí retomar mis sueños, mis ilusiones y dejar de lado todo lo que construí en base a decisiones temerosas, me doy cuenta que la felicidad es capaz de aniquilar cualquier emoción y sentimiento negativo.

¡Milagrosamente comienzo a darme cuenta que el miedo no existe! Hoy lo veo como “ignorancia” y la ignorancia es muy fácil de curarse.

Nos sentimos temerosos por lo que no conocemos, por lo negativo que vivimos y no queremos que se repita, por dejarnos influenciar por los demás, por mentalidades caducas, por gente que vive asustada y por lo mismo, envuelta en inseguridad.

Informarnos, leer, estudiar, ser curiosos, tener fe cura la ignorancia. Pero hasta para esta cura se necesita tiempo. ¿Cuántas horas, noches, madrugadas, días de tu vida has gastado sintiéndote temeroso pudiendo haber invertido ese tiempo en lo que te hace feliz?

El miedo paraliza, nos vuelve negativos, poco productivos, nos agota.

Vivir más despacio, estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor y dentro de nosotros nos da calma, nos da respuestas, nos vuelve sabios. Cuando vivimos en paz, tenemos la claridad necesaria para tomar decisiones acertadas, nos sentimos optimistas y confiados en los resultados y claro, al obtenerlos, nos llenamos de seguridad y fuerza.

Todos tenemos un pasado oscuro que tenemos que sanar para no volverlo nuestro presente ni nuestro futuro.

Hoy se que si he sido inseguro y miedoso a lo largo de mi vida es por constumbre, porque inconscientemente el miedo de mi niñez se quedó arraigado en mi personalidad. Pero si ya no soy un niño, entonces el miedo también debería haberse quedado atrás. Hoy que me he hecho consciente de esto, me siento libre y emocionado de todo lo nuevo que viene para mi.

La tarea es no olvidar que el miedo no existe, que es ignorancia. Así, cuando el jodido patrón temeroso vuelva allegar a nosotros, sólo tenemos que descubrir qué información es la que nos está haciendo falta e ir por ella. Eso es todo.

Si eres una persona a la que le dan miedo los cambios, es porque tienes grabado un patrón de negatividad del que fácilmente te puedes deshacer. La ignorancia tiene cura. 

Hoy me siento libre porque he decidido vivir más tranquilo, más contento y porque he podido comprobar en muchas ocasiones, que cuando me siento así, sólo llegan cosas positivas a mi vida. Uno debe hacer sólo lo que le toca y después dejar que la vida lo acomode todo de la mejor manera.

Hay gente que dice: lo único que me da miedo es tener miedo. Hoy les respondería, ¿cómo puedes sentir algo que no existe por algo que tampoco existe?

“Para ser libres hay que volvernos sabios y la gente sabia siempre está llena de certezas, de fe”.

Seguimos compartiendo en este blog y mis redes sociales. 😉

 

#ChillALittle

Acerca de 

Me gusta compartir lo que nos hace sentir bien y vivir mejor. El buen humor es básico. Amante de los animales, los viajes, la moda, la música, la fotografía, de cuidar el cuerpo y el espíritu. Aventurero, reflexivo, romántico y jocoso. Adicto a la cibernética, las cámaras y los micrófonos. Si no me divierto, no juego. Comunicador. Corazón activista. @salvadornop

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