salvador nunez

¡Felices fiestas! Mi agradecimiento y confesiones de fin de año

Este post va dedicado a ti que estuviste cerca todo el año, a ti que me regalaste un poco de tu tiempo leyendo algunos artículos del blog, viendo mis videos y dejándome tus comentarios, a ti que confiaste en mi y me compartiste tus historias e inquietudes. Gracias, valoro infinitamente tu tiempo. Por ti mis colaboradores y yo escribimos, averiguamos sobre temas que te interesan y también te compartimos un poco de nosotros.

Hoy yo te confío que el 2016 no fue un año fácil para mi. Fue un año de muchos cambios y mucho aprendizaje, de soltar resistencias, de aprender a confiar y a dejar de controlar, de darme la oportunidad de explorar muchas cosas en mi para poder estar seguro del rumbo que quiero darle a mi vida de ahora en adelante. Trabajé mucho pero recibí poco dinero, tuve que cambiar mi estilo de vida pero eso me ayudó a valorar y a recapacitar sobre lo que verdaderamente me da tranquilidad y me hace feliz.

He tenido la fortuna de vivir este proceso con el apoyo y el amor de mi pareja, lo agradezco infinitamente. Los momentos difíciles unen el alma de las personas. Y es que hay que reconocer que cuando se complican las cosas nos ponemos insoportables, solo quien de verdad te quiere aprende a comprenderte y se queda a tu lado.

Fue un año de sembrar y se que el que viene, juntos levantaremos la cosecha en grande. Y digo “juntos” porque trabajo para la gente, me gusta la gente, siempre he sabido que mi misión en la vida es ayudar a los demás a sentirse un poquito mejor. Hacerlo me nutre.

Este año escribí y hablé mucho sobre los TONES (30-TONES, 40-TONES, 50-TONES), porque soy uno de ellos y si tú no lo eres, lo serás. Este año en el que la vida me orilló a la introspección, me di cuenta que desgraciadamente la edad es un enorme motivo de discriminación.

Con los años aprendemos a construirnos máscaras para protegernos, cuando en realidad deberíamos quitárnoslas para poder vivir libre y plenamente.

Uno llega a superar su orientación sexual distinta, pero como seres humanos nos cuesta trabajo superar el paso del tiempo sin sentirnos viejos.

La vida es perfecta y maravillosa, nos quita algunas cosas que no necesitamos y nos da otras nuevas con las que podemos ser felices si vivimos atentos a ellas y soltamos el pasado. 

Hay mucho prejuicio, muchas ideas estúpidas, muchas limitantes en torno a la edad. Nos damos cuenta que la tecnología ha avanzado, que existe internet y que, para bien o para mal, esto nos ha creado hábitos distintos, manías, diferentes formas de comunicarnos, expresarnos y conectarnos.
Siempre he dicho que quien vive actualizado, quien vive adaptándose a lo nuevo y se vuelve parte de ello, se mantiene joven. Sin embargo, resulta absurdo que quien lo logra empieza a ser señalado, juzgado y ridiculizado. En definitiva esto nos brinda aprendizaje, nos vuelve fuertes y al final nos hace mucho más libres, pero es una tarea difícil que duele.

La edad jamás debería ser sinónimo de apatía, de frustración, de negatividad, de amargura. La edad siempre ha sido y será sinónimo de experiencia y sabiduría, por lo mismo, deberíamos celebrarlo y disfrutarlo, no padecerlo. 

Uno siempre habla de lo que le duele, lo que le incomoda, nos proyectamos en todo lo que hacemos, es por esto que comparto esta necesidad de revitalizarme, de liberarme de muchos complejos y conflictos con los que crecí y que me han afectado a mis 42 años.

Yo como cualquiera, quiero sentirme libre, salir de la prisión de mi mente, de mis ideas limitantes, romper los hábitos negativos de pensamiento, dejar de boicotearme cada que se abre una nueva puerta en mi camino, necesito aprender a creer más en mi. Porque sí, “creer” es algo que se aprende, como dijeran sabiamente los mayas: “creer es crear”.

Te deseo que logres dejar ir lo que no te hizo bien, los desaciertos que hayas cometido y te abras a recibir lo mejor en el 2017 simplemente porque te lo mereces. Pero sobre todo, te deseo que aprendas a creer en ti.

Vayamos limpiando lo sucio, tirando a la basura lo que no nos hace bien. Tomemos consciencia de lo que vemos en internet, lo que comentamos, dejemos de contribuir al fortalecimiento de una sociedad vacía, idiota, juzgona y “aparentemente chistosa”. La fuerza del internet no es algo de chiste y espero que estemos conscientes de que el mundo que tenemos hoy lo hemos venido construyendo día a día cada uno de nosotros.

Una vez más, gracias, no te rindas, descansa, levántate, cree en ti.

¡Felices Fiestas!

Salvador.

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