El complejo “BUGA” y La Maldición de los 7 meses. ¿Será?

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Un día …

-¿Cuánto llevan tú y Antonio viviendo juntos?

– 2 meses

– ¡Ay qué poquito!… pues si logran pasar la maldición de los 7 meses ya la hicieron ¡jajaja!

Me cayó en la punta del hígado su comentario.

¿Cómo se atrevía este “nadaqueveriento” a echarme una maldición así? Como si yo creyera en esas supersticiones. No era más que envidia y coraje porque ese güey siempre me había odiado.

Ya en CDMX salí a tomar una cerveza “o algo” con Josué, mi gran amigo de secundaria al que no veía hacía más de 12 años, fue como si no hubiera pasado ni un solo día sin vernos. Para variar, él andaba medio mal de amores. Después de los respectivos dos tragos (de a caguama el trago) y de contarnos nuestras historias, terminamos en una fiesta con su primo y sus amigos. ¡Genial!

De pronto, ya en la madrugada, con varios tragos y después de horas de pláticas, risas, “muchos gustos” y demás, me aparté del grupo para servirme “el caminero” y mientras le ponía hielos a mi vaso, los veía de lejos por la ventana y en eso, como si las nubes se abrieran y el cielo me iluminara cual Juana de Arco, me cayó el veinte de que en los 7 meses que llevaba aquí, era la primera vez que me volvía a sentir como yo mismo, a pesar de estar rodeado de desconocidos.

¡Que ironía! Había salido con mi amigo buga, con un grupo buga y por fin pude ser yo mismo, sin pretensiones, sin competencias, simplemente compañía sincera.

Me convertí en un cabrón más del grupo; claro, con un toque excéntrico que no se juzgó. Y no es que traicione al “gremio”, es simplemente que me sentí mejor, un poco más libre y relajado. ¡Era lo único que me faltaba: ¡un gay con complejo buga!

Al otro día me desperté y me quedé un rato analizando qué era lo que había pasado. De pronto se me “desnubló” la vista. Digo, no es que se me hayan olvidado las cosas que pasaron con Antonio, pero por lo menos ya no me dolían.

Me levanté al baño y ahora si que como dijo Marco Antonio Solís… “el espejo no miente, me veo tan diferente”… pero no fue hasta que me sacudí la modorra que me di cuenta… ¡La maldición de los 7 meses!

En un segundo toda la historia pasó ante mí como en View Master; pasaron 7 meses entre el día en que conocí a Antonio y el día en que me fui a vivir con él, viví con el casi 7 meses (ese “casi” significa que no pasé la prueba) y llevaba un poco más de 7 meses que regresé a la CDMX y como aguanté ¡rompí la maldición!

Estaba por encontrar trabajo, me reencontré con mis antiguos amigos con los que me sentía entre familia, empecé a disfrutar de cosas que ya no tenían importancia y lo más importante, ya no sentía que me moría por dentro.

Tal vez a otros les cae la maldición de los 4 meses, o de los 2 años o de la vida entera, pero hoy más me vale creer que la mía es la de los 7 meses (como lo dijo ese falso profeta que me cayó tan gordo y que al final ni resultó tan falso) porque así creeré también que, al romperla, fue el final de una era y estaba listo, más que listo, listísimo para recibir todo lo bueno que seguramente traería la nueva…

¿Qué opinan ustedes de la maldición de los 7 meses?

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Acerca de 

Este espécimen de cola corta (llegó tarde a la repartición de nalgas), es fácilmente reconocible por el color rojizo oscuro de su pelaje y sus grandes ojos marrones sobre su desafiante rostro. Originario “sateluco” pero se le ha visto la mayor parte de su vida en las costas jaliscienses y en los últimos años en la CDMX. De comportamiento impredecible, evolucionó y abandonó su carrera profesional como Administrador de empresas para prepararse y dedicarse al teatro. En cuanto al cortejo…mejor lean sus colaboraciones.

Twitter @cejudisimo
Instagram @cejudisimo

One Response to "El complejo “BUGA” y La Maldición de los 7 meses. ¿Será?"

  1. Fabricio Arteaga  16 septiembre, 2016 at 8:29

    Que es buga?

    Responder

¿Cómo ves?