Mi agresión en el metro de la Ciudad de México por maricón

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Sin callar más agresiones…. ¿Te ha pasado esto? No dejemos que suceda.

Hablar de este tema me resulta particularmente difícil puesto que es un tema que acabo de vivir, para ser precisos la semana pasada, no hubiera imaginado que iba a hablar de esto en el blog pero creo que es la mejor manera de sanarlo y además de hablarlo y exponerlo para que todos aquellos que vivan experiencias similares lo hablen y expresen, para visibilizarlo y comenzar a erradicarlo, así que bien, comienzo mi narración.

La semana pasada de regreso a casa en el metro de la ahora CDMX, vi como tres hombres, vestidos con ropa de obrero, me señalaban desde lejos, ellos me esperaban al final del andén –parecía que pensaban que me iría a esa parte a esperar-, honestamente no creí que me señalaran a mí, así que caminé hacia ellos, estando cerca escuché claramente que me dijeron –maricón. Es una palabra que he aprendido a positivizar, a pensar en ella como una palabra más, pero cuando viene de una agresión así, impacta. Pude escuchar como uno de ellos narraba a los otros dos, como se ha topado con otros “maricones” a los que ha puesto en su lugar, mientras profería más ofensas contra mí entre cada frase, pasaría 1 minuto en el que comprendí la situación, si me habían señalado a mí, si me estaban esperando a propósito, así que caminé hacia los policías y pude escuchar cómo me gritaban, me decían que regresara, que “no le sacara”, citando literalmente, afortunadamente llegó el metro, me metí como pude entre la gente y al llegar a mi estación corrí sin parar hasta llegar a mi otra estación.

Cuando vi que estaba a salvo, no pude evitar un par de lagrimas, que impotencia sentía en ese momento, pensar hasta donde pretendían llegar estas personas solo por una cosa, por amar a otro hombre, algo que además ni siquiera elegí, que es parte de mi, que ridículo sería perseguir a alguien por tener el cabello rizado o por ser más alto que los demás. Me puse a pensar en toda la legislación positiva de nuestra Ciudad, en las declaraciones de una Ciudad Rosa y pensé en cuanto nos falta para ya no vivir de manera valiente, sino libre. Qué tristeza que hoy en día tengamos que escondernos para tomar de la mano a otro hombre, para besarlo, darle un abrazo, para mostrarle nuestro afecto. Recordaba de regreso esta canción muy famosa llamada “Take me to Church” de Hozier, escuchaba cada palabra y no podía dejar de pensar en cómo el orgullo se ha convertido en un punto de criminalización, en un odio irracional, si estamos orgullosos de nuestra sexualidad diversa seremos el blanco de estas agresiones, pero no por esto debemos regresar al clóset en el que tanto hemos trabajado todos día a día, al contrario, debemos trabajar más duro, denunciar este tipo de hechos, no callarlos porque callarlos significa permitirlos, debemos alzar la voz y decir –¡Ya no más!

Espero que nadie tenga que pasar por esto, pero si lo vivimos o lo vemos, no lo callemos, hagamos el cambio, trabajemos porque un día podamos vestir como queramos, besar, abrazar, tomar de la mano a quien queramos y no tengamos miedo de hacerlo, luchemos porque tomar de la mano a quien amamos sea un acto de amor y no de valentía.

 

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Acerca de 

Soy Luis Ángel, estudiante de Derecho, amante de mi segunda casa, la UNAM. Un representante total de los Leo, vanidoso y líder por naturaleza. Alguien que cree en la justicia como un medio, y no solo como un fin. Obsesionado por el café y un buen cigarro, que mejor acompañado de una buena lectura, alguien que escribe sus emociones y sentires y fluyen más fácilmente.

5 Responses to "Mi agresión en el metro de la Ciudad de México por maricón"

  1. Luis  7 abril, 2016 at 18:38

    Uy y por acá en Tlalnepantla abundan esas gentes lacras que tal vez son religiosos viciosos y agresivos por el machismo y porque han sufrido y por eso quieren fregar,ojalá se ls lleven a la carcel o la silla eléctrica ,pues la iglesia católica ve la paja en nuestros ojos,pero no sé su vigota en estos energúmenos

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  2. Andy Beta  7 abril, 2016 at 20:44

    thanks my friend a big hug from colombia

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  3. Anónimo  7 abril, 2016 at 22:22

    Medio exagerada tu reacción amigo, eso de correr y chillar por qué sentiste que casi te matan está mal … Donde están las ganas de romper el estereotipo ?

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  4. age Lc (@alcecheyen)  8 abril, 2016 at 0:02

    Algo que comentar es el hecho de que mencionas que caminaste hacia ellos, Olvidémonos de que si somos gays o no, homosexuales o no, maricones o no, o el término deseado, con la inseguridad que representa vivir en una cuidad como la CDMX, no sería mejor pensar en el hecho de ser tres tipos, desconocidos para ti, que te estaban señalando, y acercarse, ¿cómo para? Es lo que no me queda claro, vivo en un Estado con mucha inseguridad, Veracruz, y si , cuando veo a personas así , señalando mi homosexualidad o lo que sea, prefiero evitarlo, cobardía , tal vez, pero prefiero llegar a casa sano y salvo antes que predicar mi orgullo gay, diciéndolo de alguna manera, nos falta mucho como sociedad, mucho y lo único que podemos hacer es continuar con lo que creemos, seguir en la lucha, para todo eso que mencionas, pero en situaciones de riesgo, primero nuestra integridad, o no?

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  5. Noha Ybañez  8 abril, 2016 at 12:49

    A mi me pasaba igual, incluso me lo decían en la cara en el metro, con los años aprendí a que la gente me respetara por lo que soy. La mirada dura y de sentencia doblega al ser humano eso es lo que me hicieron cambiar de mi, tristemente la sociedad si te hace cambiar porque en vez de ir con la sonrisa con la que habitualmente me familiarisaba ahora no, ahora mi mirar es frio, de un callando, Ahora que vivo en provincia al norte del Edo Méx, me encuentro con la misma historia, pero ahora ya con la experiencia para porrear el respeto con el que debo ser tratado y más porque soy una persona activa en la economia de mi población. Uno tiene que tener caracter y no solo es en nuestra comunidad sino es parte de la naturaleza humana, hacer a un lado al diferente o destruirlo, dependerá de aquella persona y su fuerza de sobrevivencia si subsite o se deja por la misma sociedad, tambien eso lo aprendí de Friederich Nietzsche. Buen dia.

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