Una cosa es estar alertas y otra muy diferente vivir con miedo. ¿Miedo al amor?

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Todos tenemos barreras, miedos y bloqueos que han ido creciendo y haciéndose pequeños conforme ha pasado el tiempo, lo cierto es que estos miedos o heridas han creado en nosotros algo llamado defensas. Así como nuestro cuerpo, que tiene defensas para atacar cualquier enfermedad, nuestro espíritu tiene defensas para protegerse de peligros inminentes –otras veces imaginarios- que podamos llegar a sufrir, y en algunos casos es completamente sano, por ejemplo, hemos aprendido a dejar de confiar en las personas deshonestas, hemos aprendido a alejarnos de la gente tóxica o quejumbrosa.

Y así pasa generalmente en la vida, aprendemos a defendernos de todo aquello que nos hace daño, sin embargo hay ocasiones en las que hemos sufrido heridas emocionales tan duras que crearon una sobre defensa, es decir, fue tanto lo que nos hirió aquel suceso que hoy en día tememos más de lo que debemos, nos entregamos menos de lo que quisiéramos.

Desafortunadamente a veces llevamos a cuestas estas heridas y sus respectivas defensas en cada momento de nuestra vida, temiendo que en cualquier instante reaparezca aquel suceso dañino y tengamos que defendernos, es por este miedo que nos resulta difícil ver que no es necesario tener las armas listas para atacar en cualquier momento, que muchas veces ese miedo no nos deja ver que ya no hay peligros, por ejemplo, una pésima relación con una ex-pareja nos puede hacer temerosos y crearnos muchas defensas para las próximas personas que conozcamos, y cuando llega una persona que realmente desea estar con nosotros, es tanto nuestro miedo a revivir lo que pasamos en aquella experiencia que al no poder ver la realidad, sacamos nuestras defensas contra esta nueva persona y finalmente terminamos por alejarla, y es un ciclo de nunca acabar.

Un ciclo que nunca va a acabar hasta que comprendamos que es muy benéfico aprender de nuestros errores, de las malas cosas que nos han sucedido para evitarlas, para no reproducirlas en el futuro, pero también debemos comprender que es necesario aprender a confiar en el mundo, pero sobre todo en nosotros, en que no somos aquellas personas frágiles que no tenían herramientas para defenderse de los ataques, pero también en que el mundo que teníamos antes, no es el mismo que tenemos ahora, que es posible hacer una vida sin daños ni heridas ni personas que lastimen y de las cuales tenemos que defendernos.

Si vivimos con el constante miedo a ser heridos y lastimados tendremos dos fatales soluciones: la primera es que vamos a atraer a personas de este tipo, hirientes, y en segundo lugar, que vamos a alejar a las personas positivas que se acerquen a nosotros con tanta defensa. Dejemos de temer y aprendamos a confiar y a amar.

Si el mundo y nosotros cambiamos a diario, no tiene por qué repetirse en el presente ni el futuro lo que vivimos en el pasado, a menos que nos aferremos a él.

Nos leemos en la próxima.

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Acerca de 

Soy Luis Ángel, estudiante de Derecho, amante de mi segunda casa, la UNAM. Un representante total de los Leo, vanidoso y líder por naturaleza. Alguien que cree en la justicia como un medio, y no solo como un fin. Obsesionado por el café y un buen cigarro, que mejor acompañado de una buena lectura, alguien que escribe sus emociones y sentires y fluyen más fácilmente.

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