Cuando el corazón termina en el culo. ¿Desilusiones?

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Salí a los 26 años del closet, y aún recuerdo haber despertado la primera vez junto a mi primer novio y haber pensado; “¡Qué feliz y afortunado soy! Me encontré con el hombre perfecto para mí y a la primera!” ¡Qué equivocado estaba! Nunca me imaginé que mi primer novio sería mi primer partida de madre, de corazón y que era a penas el inicio de una “carrera de resistencia” en búsqueda del amor.

El día en que aquel primero me rompió el corazón, agarré las moronas, mi cartón de huevos, mis gallos y me fui para no volver. Esta es la historia:

Llegué a la “ciudá” de México con 5 maletas, el pelo sucio, crudo, con la cara desencajada y con el corazón recién salido del culo, o sea, hecho mierda.
Lo único que tenía claro en la mente era que mi vida, a partir de ese momento sería otra. ¿Cuál? ¡No estaba seguro!… pero otra.

Lo bueno es que mi niñez y adolescencia las viví aquí, entonces me dediqué a buscar antiguas amistades para sembrarles la semillita de “estoy de vuelta, pónganme atención”, y me funcionó. So en ese tiempo me reencontré con mis amigos de la primaria, de la secundaria, de la prepa, de donde vivía, primos, etc. a los cuales me dediqué a contarles mi “sweet & sour relationship” que si bien duró sólo 10 meses, dolió como si me estuviera divorciando después de 25 años y no por falta de amor sino porque ¡quién sabe qué!

Llegué aquí sintiéndome cual Libertad Lamarque, o sea el único, el inigualable, el sufrido más grande de todo el mundo mundial y ¡prás! me fui dando cuenta que ¡en todos lados se cuecen habas!

Primero mi amiga Virginia. Una chava excepcional que conocí en la secundaria. Inteligente, exitosa, segura de sí misma, alocada, libre, chistosa y “chistosa”. Me acuerdo que en esas épocas de “Juventud en éxtasis” me parecía que era la del futuro más prometedor, y lo fue. Pero ahora traía una pinche sombra que no la dejaba ver. Un tal Martín que parecía que la odiaba, es más, yo creo que sí la odiaba, y ella sufría y sufría por el. ¡No! y lo peor es que un día estábamos comiendo juntos en Polanco, carcajeándonos de los “ayeres” y “hoys”, cuando de pronto sonó su celular (por supuesto que era él) y me dejó atónito el ver como ella inmediatamente cambió no sólo su tono de voz, que pasó de ser normal a “pobrecita de mi quiéreme, ámame, destrúyeme, sino que también cambió su cara, frunció el ceño, dejó caer sus parpados e hizo puchero. ¡No bueno! yo estaba ¡ho-rro-rri-za-do! no podía creer tanta cosa.

Otro día me reuní con Paco, mi primo hermano, el más cercano, el que sólo tiene un año más que yo y que crecimos juntos. Me invitó a tomar unas chelas “o algo” con amigos, entre ellos Clarisa; una chava que primero como que le dio entrada a mi primo y después “que dice mi mamá que siempre no” y quedaron solo como amigos. Pero Paco estaba perdidamente enamorado de ella y no sólo eso, sino que se conformaba con que lo besara de vez en cuando. ¡Ay no! ¿! En qué momento llega uno a eso ¡?

Y luego, mi nuevo amigo Gerardo que se acabó enamorando de mí. Medio le seguí el juego  pero al final tuve que decirle que no sucedería y nos tuvimos que dejar de hablar. Total que buscando consuelo y consejo, me encontré con más y más desamor, decepción, traición y puras “de esas”. Entonces me pregunté ¿Qué el “dolor corazonil” es normal y esencial en todas las personas, toda la vida? ¡No por favor!

Por último, me reuní con Fátima, la que conocía de menos tiempo, pero la que me hizo sentir que había un faro en todo este océano de corazones rotos, amores perdidos, amantes lejanos, “quereres” no correspondidos y demás. Tomándonos un café me hizo ver que si queremos ser más o menos felices en ésta vida, que de fácil no tiene nada, debemos tener huevos. Sí, ella tiene muchos huevos. Y me demostró que también ha sufrido, pero utiliza un método de defensa al que voy a llamar “Te colgaré hasta atrás de todos los vestidos, así sabré que estás ahí pero jamás te tendré que ver”. Me dio esperanza. Y tal vez fui dramático y cursi y ridículo pero es que a veces sentía que me moría por dentro.

Fue una época muy dura. Sobre todo porque, como todo aquel que ha tenido el corazón roto sabrá, mi cuerpo no me contenía y lo único para lo que regresaba a él era para darme cuenta de mi tristeza y de mi dolor.

Antonio había sido mi primer novio. El que me dio la fuerza y el valor para aceptarme y salir del closet y que me había hecho el hombre más feliz que podía yo haber sido, claro, hasta que ya no lo fui…y me fui.

Por esos días supe de buena fuente, porque en las redes sociales las fuentes siempre son buenas, que Antonio, mi ex en cuestión, había estado en la ciudad. Vino a un concierto, y de otra muy buena fuente, porque cuando se trata de “exes” las fuentes son el doble de buenas, que también vino a ver a “alguien”. Pero a pesar de que la noticia me partió lo poco que me quedaba de corazón, me consoló el hecho de que, aunque jamás me lo dijera, en ese concierto pensó en mí más de una vez mientras cantaba y bailaba con su nuevo “alguien” al ritmo de OV7.

¿Qué opinas de todo esto?

¡Nos leemos en la próxima!

@cejudisimo

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Acerca de 

Este espécimen de cola corta (llegó tarde a la repartición de nalgas), es fácilmente reconocible por el color rojizo oscuro de su pelaje y sus grandes ojos marrones sobre su desafiante rostro. Originario “sateluco” pero se le ha visto la mayor parte de su vida en las costas jaliscienses y en los últimos años en la CDMX. De comportamiento impredecible, evolucionó y abandonó su carrera profesional como Administrador de empresas para prepararse y dedicarse al teatro. En cuanto al cortejo…mejor lean sus colaboraciones.

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7 Responses to "Cuando el corazón termina en el culo. ¿Desilusiones?"

  1. Lulú Cat  22 agosto, 2016 at 11:37

    Pues que el amor es una cosa esplendorosa , hasta que te parten la madre

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  2. Tishia Pereira  22 agosto, 2016 at 14:35

    Pues si…somos amantes del amor…o cuando menos tenemos fé en encontrarlo si no es en esta será en la próxima. Lo chistoso es que parece mas todo lo contrario…un poco de masoquismo o amantes del dolor diria yo. Pero me declaro una mas de “esas” que cree que va a encontrar el amor..si no fue en esta…seguro en la próxima!

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  3. Anónimo  25 agosto, 2016 at 12:23

    Mismas historias con diferentes protagonistas, se repetirán una y otra vez, pero cada día para bien o para mal se guardaran en el corazón, porque al menos una vez hay que vivirlo.

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  4. KariOFerrell  25 agosto, 2016 at 12:24

    Mismas historias con diferentes protagonistas, se repetirán una y otra vez, pero cada día para bien o para mal se guardaran en el corazón, porque al menos una vez hay que vivirlo.

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