¿Amigos sexuales, heteroflexibles, metrosexuales?

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Amigos sexuales, amigos con derechos, heteroflexibles, metrosexuales… hay muchas realidades y términos que a veces ayudan y a veces complican la comprensión de las diversidades sexuales. A mí las cosas me gustan sencillas, sin tanto problema, o al menos así me sucedieron en esta ocasión.

Estaba en ese periodo de gloria que sigue a la titulación. Tras meses de altibajos emocionales, de estrés y de dudas existenciales que suelen rodear el proceso de una tesis, lucía al fin mi flamante título de Ingeniero Industrial.

Buscaba empleo y, entre recomendaciones y entrevistas, me daba tiempo (bastante tiempo, a decir verdad) para retomar la vida social de la que me había olvidado durante una temporada.

Salía con Antonio, compañero de generación con el que había intimado sin llegar a las relaciones sexuales, con quien compartía impresiones sobre amigos comunes, y analizábamos a los galanes que podríamos conquistar o ante quienes nos encantaría caer rendidos.

Un día, fuimos a una de esas fiestas que empiezan como cualquier reunión ingenua y luego se aceleran: de repente surge el cuate-organizador-vedette, que, antes de que los demás puedan reaccionar, ya acomodó a varios en un rol para hacer uno de esos jueguitos en los que se comienza haciendo preguntas íntimas que calientan los ánimos y, si surgen tipos que lo secunden, se pasa de las palabras a los hechos: justo en ese momento el grupo se dividió. Se retiraron quienes comprendieron que se acercaban a un punto de no retorno y que permanecer ahí era aceptar las reglas.

Éramos seis. La idea era hacer tres parejas. Ni a Antonio ni a mí se nos ocurrió ni por un momento jugar entre nosotros: cada uno había decidido con quién quería experimentar. Pero ellos, ¿estarían de acuerdo? Se comenzaron a hacer propuestas, contrapropuestas, se dijeron ideas sensatas, insensatas, uno estaba empeñado en recibir lluvia dorada; otro, que formáramos una manada de cinco perros disputando entre nosotros el honor de ser castigados por él; otro, que siguiéramos hablando, que era más excitante imaginar esas cosas que hacerlas, que ya se masturbaría después.

Aquello tenía visos de eternizarse hasta que Antonio ordenó aquel caos proponiendo convincentemente que lo mejor era dejarlo a la suerte y hacer una especie de sorteo. Total, dijo, ninguno de nosotros es un adefesio ni tampoco hay un galanazo indiscutible, aunque aquí el compa se quiera sentir el amo de su manada. En el silencio algo cómico que siguió, nos miramos los unos a los otros comprobando sus palabras. De lo cómico estábamos pasando a lo embarazoso y así lo percibió Antonio, quien, antes de perder su efímero liderazgo y se volviera a alargar la conversación, sacó un dado (¿lo tenía a propósito?) y nos asignó un número. Y comenzó a rifarnos para formar parejas como quien reparte dulces: si no les gusta, no se vuelven a acostar y ya.

¿Fue suerte o desgracia que quedáramos él y yo juntos?

En todo caso, era distinto a habernos ido con el cuate recién conocido. Habíamos platicado ya de nuestros morbos y experiencias. Así que ya sabía que tenía que desvestirlo comenzando por los zapatos, quitarle los calcetines y jugar con sus pies entes de desnudarlo por completo. Y él ya sabía que para mí no había mayor placer que el sexo oral practicado simultáneamente, tendidos en sentido contrario y sincronizando las felaciones, lo que tenía un componente de competencia: igual número de felaciones a ver quién aguantaba más sin venirse, a ver quién decía primero cosas como “espérate que ya casi…”

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Acerca de 

Amante de las letras, amado por ellas. Soy lo que mis palabras dicen y también soy lo que las palabras ocultan.

4 Responses to "¿Amigos sexuales, heteroflexibles, metrosexuales?"

  1. Anónimo  31 julio, 2015 at 10:45

    No manches esta incompleto jajaja

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  2. Rodrigo  31 julio, 2015 at 13:19

    Es que el lector es libre de imaginar cómo acabó la noche.

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  3. Anónimo  31 julio, 2015 at 14:22

    O, sea????
    Pues con muuuchaaa imaginación terminas este intento de narrativa!!!

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  4. El señor X  20 agosto, 2015 at 14:28

    ¡QUE “HETEROFLEXIBLE” NI QUE LA CHINGADA! Me molesta cuando alguien quiere vernos la cara de estúpido.

    Antes de que se atrevan a censuar, permítanme recordarles que vivimos en México, y existe la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, y no veo la necesidad de escribir cosas para complacer a un grupito de homosexuales intolerantes, que cómo no escribo cosas que se ajusten a sus intereses o a su ideología, inmediatamente censuran o borran comentarios.

    ¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿PUES DE QUÉ CARAMBA SE TRATA??????!!!!!!!

    Es una absoluta ambivalencia y contradicción pretender asumir un determinado rol donde no haya vínculos emocionales, y sólo se quede en lo sexual o el placer. Yo APELO A LA CONGRUENCIA, porque es bastante curioso que un heterosexual teniendo novia, se inmiscuye en el gremio homosexual trabajando como gogo dancer o stripper en un antro gay o acostándose con hombres sólo por dinero, o porque quiere demostrar un noche de placer y experimentar.

    Eso se llama UTILIZAR a las demás personas AQUÍ Y EN CHINA, y eso es la psicología del heterosexual, que visualiza al homosexual como mero medio para satisfacer sus necesidades instintivas, y eso a la larga se traduce en MACHISMO.

    Muchos me van a salir con la tarugada de que nadie tiene la obligación “de definirse o elegir una orientación sexual”.

    ¿Pues qué creen?

    ¡¡¡¡PERO POR SUPUESTO QUE SÍ ES OBLIGACIÓN!!!! Puesto al no hacerlo es un INSULTO-que digo insulto, UNA MENTADA DE MADRE- a la inteligencia de cualquiera.

    O le gustan las mujeres, o le gustan los hombres; porque las personas no somos estúpidas como para permitir que un homosexual de closet utilice a las mujeres como escudo, casándose con ellas, y fingiendo ante los ojos de la sociedad que son los “hombres de verdad”¡QUE BAJEZA! Y ustedes defiendo lo indefendible.

    Y es cierto: muchos hombres sostienen relaciones constantes con el mismo sexo, y lo que es por, estando casados con mujeres. Y encima de todo se atreven a afirmar-tanto esas personas como ustedes- “que no le están tapando el ojo al macho o lo hagan para ocultar su sexualidad”?

    ¡¡¡POR DIOS!!! Pero claro que lo es. Es una manera vil y descarada de ocultar la verdadera sexualidad, aprovechándose de los sentimientos de los homosexuales. ¡CARAJO! los homosexuales no somos sólo unas pinches máquinas depravadas adictas al sexo, también nos enamoramos, muchos aspiramos al amor verdadero, y confiamos.
    Y eso que hacen los “heteroflexibles” u HOMOSEXUALES ESPURIOS POCOHOMBRES PORQUE ES LO QUE SON Y NO SON OTRA COSA, MÁS QUE UNOS PINCHES PUTOS COBARDES QUE LES FALTAN HUEVOS A LOS CABRONES. Porque tienen a la esposa, y de seguro como quieren “experimentar”, van y le pintan el cuerno a la mujer, cogiéndo con los “putos” como nos llaman.

    ¡¡¡BRAVO!!! Ya entendí ¡¡¡Bravísimo!!!! Basándonos en ese concepto, entonces, es válido que homosexuales closeteros utilicen a las mujeres, para hacerse pasar por heterosexuales, casándose incluso con ellas, a fin de tapar apariencias y quedar bien ante la sociedad, aunque después, estos MARICONES COBARDES las engañen acostándose con cualquier homosexuales estúpido que les cree todo lo que les dicen, y sólo los utilicen para satisfacer las necesidades instintivas de estos miserables COBARDES.

    El fenómeno de los HOMOSEXUALES ESPURIOS (elegantemente llamados “heterocuriosos”) tiene una base psicoanalítica, que voy a explicar a continuación:

    La vida infantil determina la conducta presente del individuo a partir de las relaciones entabladas con las figuras parentales, de manera que la actividad inconsciente se refleja en todo aquello que se experimentó de niño, repitiéndose de manera compulsiva a partir de lo vivido de las relaciones primarias.

    Con esto quiero decir que esta clase de “hombres”-si se les puede llamar así- tienen una historia de vida marcada por las relaciones objetales primarias, y por eso se encausan su vida sexual de este modo.

    El comportamiento de los “heterocuriosos” u homosexuales espurios no es más que el REFLEJO EN LA POBREZA DE SIGNIFICACIONES MASCULINAS POR UNA INADECUADA IDENTIFICACIÓN PATERNA, QUE SE REPITE DE MANERA COMPULSIVA EN EL INCONSCIENTE, REFLEJADA EN EL COMPORTAMIENTO SEXUAL DE TIPO HOMOERÓTICO. Uno de los motivos por el cuál, se comportan de esta manera, es por la dinámica familiar que vivieron de niños.

    El PADRE:
    -Figura físicamente presente pero emocionalmente ausente.
    -Sólo se asumía como provedor económico
    -No desempeñó la función de figura de identificación porque no sabía, no podía o quería; por lo que negó y rechazó cualquier identificación femenina en su hijo, expresándola en misoginia.
    -Fue persona abandonada y por consiguiente abandonador.
    -Se vincula con la familia por el sentimiento de culpa.
    -Infiel y promiscuo
    -Estableció poco o nulo contacto emocional con la familia.
    -Fungió sólo como “principio de autoridad” sobre la familia, ejerciendo violencia simbólica, física y verbal sobre ella.

    La MADRE:
    -Mujer sumisa, abnegada, pasiva, y subordinada.
    -Figura anhelada y objeto de agresión
    -Dedicada al cuidado del hogar y a satisfacer las necesidades instintivas del esposo.
    -Desarrolló un sentido de pertenencia hacia el hijo varón quien la compensa imaginariamente de la ausencia del varón. ¿Cómo? Desarrollando una maternidad intensificada con el hijo ante la incapacidad de realizarse como esposa. Resultado: Madre castrante y sobreprotectora.
    -Como mujer, fue devaluada y “rajada”: complejo de inferioridad.

    Heterocuriosos:
    -Al tener poco contacto con el padre, presenta un problema de identificación masculina, y al ser privado de dicho atributo, ocultan esta inseguridad en actitudes machistas y homófobas.
    -Idealizó lo que no tiene que es al padre, ya que experimentó una ambivalencia afectiva: lo odia y lo admira; lo rechaza pero anhela ser como él.
    -Estableció mucha cercanía con la madre, desarrollando una adolescencia tardía y un infantilismo emocional.
    -Se rebela contra su status social: desea salir de pobre, sin importar si pasa por encima de los demás o comete daños a terceras personas, o se aprovecha de las necesidades sociales, sexuales y afectivas de la comunidad homosexual.
    -Internaliza la idea de la superioridad masculina sobre lo femenino. -Ante la ausencia de significaciones masculinas, lo traduce en machismo y homofobia como expresión de la inseguridad masculina. -Equipara y visualiza al homosexual igual que las mujeres, ya que si a éstas las devalua, las violenta y las visualiza como “débiles” y “al servico del varón”, lo mismo exige de los homosexuales: los “chinga” para demostrar su superioridad sobre ellos al fornicarlos, porque los considera “inferiores” y “como mujeres”, y con eso mostrar su heterosexualidad aparentemente suprema.
    -Reprime sus sentimientos.
    -Reafirma, estimula y exige la subordinación de sus objetos secundarios, exaltando su masculinidad menguada al rehusarse a cualquier tipo de identificación femenina y por ende homosexual.

    – Mecanismos de defensa que utilizan NEGACIÓN, INTELECTUALIZACIÓN Y RACIONALIZACIÓN.

    REFERENCIAS:
    RAMIREZ, Santiago. El mexicano: psicología de sus motivaciones. Editorial Grijalvo.

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