Maravillosa película temática gay. Una nouvelle amie

¿Qué significa ser hombre o mujer? ¿Qué significa ser gay, travesti o transgénero? ¿Existe la sexualidad en la naturaleza o más bien se trata de una creación cultural?

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Una nueva amiga

Una nouvelle amie, Francoise Ozon, Francia, 2014.

¿Qué significa ser hombre o mujer? ¿Qué significa ser gay, travesti o transgénero? ¿Existe la sexualidad en la naturaleza o más bien se trata de una creación cultural?

La última película de Francoise Ozon, más que dar respuesta a estas interrogantes, es una propuesta de reflexión a partir de una entretenida anécdota, con una lucida actuación de Romain Duris.

Retomando ciertos resortes de comedia tradicional (las situaciones en las que fingir y mentir conducen a equívocos y malentendidos) y retomando algún tópico sobre historias gays (el hetero que descubre otras posibilidades de disfrutar su sexualidad), Una nueva amiga es una película lograda, que puede ser un buen punto de partida para iniciar una charla con aquel amigo que no se decide a dar rienda suelta a sus fantasías o para asumir los anhelos reprimidos: aquellos que por vergüenza o presión social no nos atrevemos a materializar.

Unas inseparables amigas, Claire (Anaïs Demoustier) y Laura (Isild Le Besco), cuyo cariño raya en el lesbianismo –así lo presenta Ozon en las primeras escenas– se casan con sus respectivos hombres y al poco tiempo Laura muere. Claire le promete velar por el bebé y por el inconsolable David/Virginia (Romain Duris). Un día lo descubre en su casa, alimentando a su hija, biberón en mano, con peluca y vestido con la ropa de su difunta esposa.

A partir de ese planteamiento Ozon explora varias situaciones cuyo común denominador es una sexualidad alternativa, una donde las apariencias heterosexuales dejan de ejercer su tiranía para permitirles a los personajes cultivar sus apetencias reprimidas: por un lado, David/Virginia gusta vestirse de mujer, pero no ha tenido relaciones homosexuales y comienza a plantearse esa posibilidad cuando se siente deseada por un hombre; por otro, Clarire tiene un sueño homosexual, con su difunta amiga y luego se imagina a David/Virginia, en su faceta masculina, teniendo relaciones con su marido.

La película explora estas y otras situaciones en el estilo típico de Ozon: de modo rápido, sin sensacionalismos ni “grandes escenas climáticas” típicas del cine comercial. Podría decirse que el director francés ha refinado su modo de narrar, ya que –pese a los numerosos giros que da la película– su historia no produce cansancio; por el contrario, engancha al espectador y logra ese “hipnotismo” de las buenas películas y la buena literatura: el de hacer que por un momento uno se olvide del mundo externo y viva la ficción. Eso no ocurre en todas sus películas, tal es el caso de Gotas de agua sobre piedras calientes, en la que el ritmo narrativo luce entrecortado, y no logra hechizar al público.

Por último, vale la pena destacar la actuación de Duris, quien había lucido su galanura varonil en Mi historia entre tus dedos y que ahora brinda una gran actuación, convincente, en la que explora varios matices de su personaje.

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