¿Sabes como inició la Marcha del Orgullo LGBTTTI en México?

Cada año, la convocatoria que tiene la Marcha del Orgullo LGBTTTI en la Ciudad de México alcanza niveles sorprendentes. La más reciente marcha, llevada a cabo el pasado sábado 24 de junio de 2017, logró convocar a más de 500’000 personas. ¡A este paso la avenida Paseo de la Reforma no será suficiente para convocar a la enorme cantidad de gente que acude a alzar la voz en nombre de la comunidad! ¡Tal vez en próximos años se tendrá que recurrir a Avenida de los Insurgentes, la más larga de la Ciudad de México!

Lo interesante también es ver el ambiente de armonía, hermandad y festividad que se respira en el aire. Además, cada año la marcha tiene un carácter más heterogéneo: acude gente de todas las edades, muchas personas heterosexuales, extranjeros y ¡hasta perros!. Si esto lo hubieran visto los iniciadores de este acto seguramente se habrían desmayado. Los inicios de esta maravillosa festividad fueron complicados, sombríos y hasta peligrosos.

Todo comenzó, según se cuenta, por el despido injustificado de un empleado de la tienda departamental Sears en la Ciudad de México debido a su orientación sexual. Este hecho tan injusto conmocionó a mucha gente, por lo que un grupo de intelectuales decidieron tomar cartas en el asunto. Entre ellos se encontraban el escritor Carlos Monsiváis y la escritora, locutora y directora de teatro y cine Nancy Cárdenas, ambos ya fallecidos. Tanto Monsiváis como Cárdenas son recordados no solo por sus numerosos talentos y aportaciones culturales al país, sino también por ser de las primeras figuras públicas mexicanas en aceptar sin tapujos su condición homosexual.

Cárdenas y Monsiváis encabezaron a una treintena de personas y firmaron un documento donde se hacia un reclamo abierto sobre tanta discriminación. Este documento fue la base para que en 1978 se fundara el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el primer grupo de activistas a favor de la diversidad sexual en aparecer públicamente en el país. Este frente exigía el cese de la violencia y también que se reconociera públicamente que la homosexualidad no es una enfermedad mental ni una perversión. En junio de ese año, el Frente participó en una marcha para apoyar a la Revolución Cubana. Sin pretenderlo estaban haciendo historia: por primera vez un grupo LGBTTTI se manifestaba abiertamente en las calles de la gran metrópoli azteca. Ya en ese momento las marchas a favor de la diversidad sexual habían comenzado en otros países. En los Estados Unidos se efectuaban desde inicios de los 1970’s en Nueva York y Los Ángeles.

Un año después, el grupo decidió desfilar por las calles, ahora si para exigir el respeto y tolerancia a la diversidad sexual. A este grupo se unieron otros dos frentes: El Grupo Lambda de Liberación Sexual y OIKABETH (Movimiento Lésbico Feminista de México).

Los años 1980’s fueron determinantes para la comunidad tras la terrible aparición del SIDA. Durante esta década la marcha incluyó también la propagación de la información y campañas preventivas contra la enfermedad entre sus objetivos. En 1982 se fundó también la Semana de la Cultura Gay, donde se promovían actividades culturales y se brindaba información acerca de temas de interés LGBTTTI. Por fortuna, la sociedad mexicana comenzaba a despertar.

Por fortuna, ya en los 1990’s, el gobierno comenzó a involucrarse de forma más activa en apoyar a la marcha, al menos en difundir campañas de salud para prevenir el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. También comienzan a aparecer otras marchas similares en otras metrópolis de la República Mexicana.

Hoy en día, aún aparecen grupos de activistas que promueven el odio y la discriminación y que tratan de provocar y violentar a los participantes de la marcha (entre ellos unas cosas raras que se hacen llamar “Neonazis”). ¿Se imaginan entonces los actos de violencia que enfrentaban las primeras marchas? A diferencia de ahora, la policía capitalina no intervenía en lo más mínimo en garantizar la seguridad de los participantes. Se “lavaban las manos” ante cualquier acto de violencia. Además, ningún “artista famoso” se hubiera “quemado“ en presentarse en una marcha. Hoy en día, hasta se pelean por eso.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la época en que vivimos y valorarla. Un aplauso muy grande para todos aquellos valientes que alzaron la voz y nos regalaron un evento como el que tenemos hoy en día en nuestro país.

LECTURA SUGERIDA:

 

*Norma Mogrovejo: Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina, Ed. Plaza y Valdéz, 2000.

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