Ramon Novarro y su historia en Hollywood siendo gay

La primera estrella de cine mexicano y su secreta vida sexual

Aunque muchos no lo sepan, la primera gran estrella de Cine Internacional Latinoamericana fue mexicano, y se llamaba Ramón Novarro. Lo que menos imaginaban es la trágica muerte que sufrió esta atractiva estrella del celuloide, envuelta en una macabra historia que ha pasado a formar parte de los mitos urbanos de Hollywood.

José Ramón Gil Samaniego nació en Durango, México, en 1899. Pertenecía a una familia aristocrática emparentada con las divas del Cine Mexicano Dolores del Río y Andrea Palma. La Revolución Mexicana llevó a Ramón y su familia a instalarse en los Estados Unidos. El evidente atractivo físico de Novarro (según los cánones de belleza masculina de la época), llamó la atención de la actriz Alice Terry, quién recomendó a Ramón con su marido, el cineasta Rex Ingram.

En ese momento, los Latin Lovers se habían puesto de moda en el cine de Hollywood. Esto en gran parte gracias al mítico galán italiano Rodolfo Valentino. Valentino también había alcanzado gran éxito internacional realizando una serie de películas y personajes donde remarcaban su “exótica” belleza latina. Ramón debuta en el cine hollywoodense en 1917 y fue introducido precisamente como rival de Valentino. Su fama se acrecentó cuando su “gran rival” murió de peritonitis en 1926.

Pasaron los años, y la fama que logró en el cine mudo desapareció con la llegada del cine sonoro. Ya para 1940, Mr. Novarro se encontraba prácticamente retirado del cine y gozando de una generosa fortuna lograda por sus años en la industria del cine y los bienes raíces.

Lo que en Hollywood no era un secreto era la homosexualidad de Novarro. A pesar de los intentos de los estudios de “arreglarle” romances con diversas actrices, el Sr. Novarro se consoló en los brazos del compositor Harry Partch y del publicista Herbert Howe, quién fue su pareja por varios años. Incluso se rumoró una relación secreta entre Novarro y Valentino. Se dijo incluso que el generoso Valentino obsequió a su supuesto amante un dildo art decó hecho de grafito y piedras preciosas. Sin embargo, el arraigado catolicismo del actor le había provocado un sentimiento de culpa y ansiedad para aceptar abiertamente su condición homosexual.

En 1968, el maduro galán de cine contrató los servicios de dos jóvenes sexoservidores, los hermanos Paul y Tom Ferguson. Una vez en su casa, el galán otoñal, completamente ebrio, alardeó sobre su fortuna y una supuesta caja fuerte donde afirmaba guardar dinero y joyas. Esto despertó la avaricia de sus jóvenes amantes. Los criminales en realidad no eran homosexuales. Eran Gays for Pal y solo ofrecieron sus servicios al maduro actor para poder acceder a su supuesta fortuna. Al calor de las copas, se cuenta que Novarro tuvo relaciones con Paul, más cuando intentó besar en los labios a Tom, despertó en este una furia homofóbica y paranoica. Ambos hermanos golpearon y torturaron brutalmente a Novarro quién, alcoholizado como se encontraba, pereció asfixiado con su propia sangre. En el espejo del baño apareció la leyenda: “Las chicas son mejores que los maricas”, escrita con la sangre del actor.

Lo peor para los bandidos es que en la caja fuerte solo hallaron un botín de 5000 dólares y no los millones  que Novarro había presumido. El caso  conmocionó al mundo. Los criminales fueron capturados y sentenciados a largas condenas de prisión, pero fueron liberados rápidamente y de forma impune. Ambos fueron arrestados tiempo después por otros delitos e incluso cumplieron condenas más largas que por el terrible asesinato del actor.

Pero mientras las investigaciones estaban en manos de la policía, la prensa amarillista y los columnistas de chismes se dedicaron a inventar todo tipo de historias acerca de la tragedia. La más sórdida fue aquella que decía que los criminales habían asfixiado a Novarro introduciéndole en la garganta el famoso consolador de grafito que supuestamente Valentino le había obsequiado décadas atrás.

De hecho, en 1959, el escritor Kenneth Anger popularizó la historia (sin fundamento alguno) en el polémico libro Hollywood Babylon, donde dio rienda suelta a su imaginación al relatar con lujo de detalles el brutal asesinato de la primera estrella latina del cine de Hollywood.

Muy diferente hubiera sido el destino del pobre Ramón si tan solo le hubiera tocado existir y brillar un siglo después, en una era donde una preferencia sexual “alternativa” parece estar en boga en la Meca del Cine…

Lectura sugerida:

*Frank Javier García Berúmen: “Ramón Novarro: The Life and Films of the First Latino Hollywood Superstar”, Editorial Vantage Press, 2001.

*Kenneth  Anger:  “Hollywood Babylon” Editorial Straight Arrow Books, 1975.

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