¿Crees que dos hombres que se besan en la boca son gays? La libertad de los millennials.

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El otro día me fui a tomar un café con un amigo del equipo de los TONES (30-tones, 40-tones, 50-tones…) Él anda por ahí de los 43 y me platicaba que desde que puso una cafetería en la colonia Condesa, de la Ciudad de México, había comenzado a observar la forma de convivir y comportarse de los chavos, los “millennials” por llamarles de alguna forma. Me decía que estaba maravillado de ver una generación que ya creció sin los mismos prejuicios que nosotros.

Decía que le tocaba escuchar conversaciones muy inteligentes sobre sexualidad, sobre la orientación e identidad de género de cada persona y la libertad para expresarlo. Incluso le tocaba ver muy seguido a chavos hombres heterosexuales besándose en la boca de broma, por juego o por alguna apuesta. Y es que al final ¿el que dos hombres se besen en la boca los vuelve gays? Suena hasta absurdo, ¿verdad? ¡Claro que no!  Créanme que a mi no se me quitaría lo gay por besas a muchas mujeres,, ni que fuera embrujo de película de Disney.

A mi amigo le impresionaba mucho esto porque decía que cuando él trabajaba en mercadotecnia para una compañía cervecera, constantemente les preguntaba a distintos hombres del área de marketing si algún modelo o algún chavo les parecía guapo. Esto sucedía en las juntas en las que seleccionaban a los modelos para sus campañas publicitarias. Los hombres cuestionados se quedaban mudos y se ponían rojos. Le respondían que ellos no podían opinar sobre el tema porque eran hombres. ¡Imagínense! Todavía hace pocas generaciones a los hombres les costaba reconocer cuando otro hombre era guapo o sexy. Entonces él les respondía: pues mañana me traes a los más guapos o quedas despedido, porque hacer la selección es parte de tu trabajo y yo quiero gente creativa, deshinibida y sin prejuicios en el puesto.

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Hoy en día todavía hay mucho prejuicio pero sobre todo en las generaciones de los TONES, yo también veo a los chavos mucho más liberados, alivianados, mucho más honestos y más abiertos a experimentar su sexualidad, sus sentimientos y emociones sin prejuicios y sin miedo. Por esto mismo los millennials odian tanto las etiquetas. Se permiten tantas cosas que no hay nombre que los identifique, o más bien, no quieren verse limitados en su vida, y eso a mi me encanta. Creo que tengo un poco de millennial. Ja, ja.

¿Qué opinan ustedes sobre el tema?

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Acerca de 

Me gusta compartir lo que nos hace sentir bien y vivir mejor. El buen humor es básico. Amante de los animales, los viajes, la moda, la música, la fotografía, de cuidar el cuerpo y el espíritu. Aventurero, reflexivo, romántico y jocoso. Adicto a la cibernética, las cámaras y los micrófonos. Si no me divierto, no juego. Comunicador. Corazón activista. @salvadornop

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